La decisión fue formalizada a través de su publicación en el Boletín Oficial y alcanza a empleados que se desempeñan en la Casa Rosada, ministerios nacionales, organismos descentralizados y distintas dependencias de la Administración Central.
El adicional por presentismo funcionaba como un incentivo económico destinado a quienes cumplían asistencia perfecta durante el mes, sin registrar inasistencias. Dependiendo de la categoría y el tramo dentro del SINEP, el monto podía representar una suma significativa dentro del salario total.
Con la eliminación de este ítem, el sueldo neto de los trabajadores se verá reducido de manera inmediata. El impacto variará según el nivel escalafonario y el convenio específico, aunque en algunos casos la quita puede alcanzar los $150.000.
La medida se produce en un contexto de tensión salarial en el sector público, donde los ingresos vienen siendo afectados por la inflación y los ajustes presupuestarios. La supresión del presentismo no solo implica una baja directa en los haberes, sino también la desaparición de un componente variable que muchos empleados consideraban parte estable de su remuneración.
Desde distintos sectores sindicales advierten que la decisión deteriora aún más el poder adquisitivo de los trabajadores estatales y reclaman instancias de diálogo para compensar la pérdida.
Además del impacto económico, la eliminación del presentismo abre interrogantes sobre el control de asistencia y los mecanismos de evaluación del desempeño en el Estado. El adicional operaba como herramienta para desalentar el ausentismo, por lo que su desaparición podría modificar las dinámicas internas en las dependencias públicas.
Por el momento, el Gobierno no anunció un esquema alternativo que reemplace este incentivo. Mientras tanto, miles de empleados nacionales deberán recalcular sus ingresos a partir de la próxima liquidación salarial.