La divisa cerró a $1.350 para la compra y $1.395 para la venta, en un contexto de relativa estabilidad cambiaria, aunque con leves señales de presión en los mercados financieros que reflejan un incremento moderado en la demanda.
En el mercado mayorista, el tipo de cambio registró su tercer retroceso consecutivo al caer $9,50 (-0,7%) y finalizar la jornada en $1.368. Este movimiento llevó a que la brecha con el techo de la banda cambiaria superara el 20% por primera vez en los últimos nueve meses.
Por su parte, en el Banco Nación la cotización minorista también cerró por debajo de los $1.400, ubicándose en $1.390, algo que no ocurría desde el pasado 23 de febrero. En consecuencia, el denominado dólar tarjeta o turista —que surge de aplicar un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias— se posicionó en torno a los $1.807.
Qué pasa con los dólares financieros y el blue
En los segmentos financieros, el dólar MEP operó cerca de los $1.399,70, mientras que el contado con liquidación (CCL) se ubicó en torno a los $1.448,72. En tanto, el dólar blue se negoció alrededor de los $1.425 para la venta, según relevamientos realizados en el circuito informal.
De este modo, aunque los tipos de cambio alternativos continúan por encima del oficial, la brecha cambiaria se mantiene en niveles relativamente bajos, reflejando un escenario de mayor calma en comparación con etapas previas marcadas por fuertes tensiones.
Los factores que explican la estabilidad
El comportamiento del dólar en el mercado local está condicionado tanto por variables externas como por factores domésticos. Entre estos últimos, sobresalen la dinámica de las tasas de interés, la liquidez en pesos y la capacidad del Banco Central para sostener la acumulación de reservas internacionales.
En ese sentido, la autoridad monetaria logró comprar unos 146 millones de dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC), lo que elevó el total de adquisiciones del mes a aproximadamente 1.217 millones de dólares.
La estabilidad cambiaria también se apoya en las expectativas de un flujo sostenido de divisas en las próximas semanas. El ingreso de dólares por exportaciones, sumado al atractivo de las inversiones financieras en moneda local, contribuye a contener las presiones sobre el tipo de cambio en el corto plazo.
Entre los elementos que refuerzan este escenario se destacan la recuperación del superávit energético, la inminente liquidación de la cosecha agrícola y un nivel de tasas en pesos que incentiva la colocación en instrumentos del Tesoro, factores que configuran un panorama de mayor previsibilidad para el mercado cambiario.