La empresa, que llegó a tener más de 200 sucursales en todo el país y unos 4.500 empleados, atravesaba una profunda crisis desde hace varios años. Tras múltiples intentos fallidos de reestructuración, la situación financiera terminó siendo insostenible.
En la actualidad, solo quedaban tres locales abiertos, lo que reflejaba el fuerte deterioro de una de las marcas más reconocidas del sector de electrodomésticos en Argentina.
Con la decisión judicial, se avanzará ahora en la venta de activos y propiedades de la compañía para intentar saldar parte de las millonarias deudas acumuladas con proveedores, trabajadores y entidades financieras.
El cierre definitivo marca el final de una empresa emblemática del comercio argentino, que durante décadas fue referente en la venta de tecnología y electrodomésticos en todo el país.