A menos de un año para el inicio del Mundial 2026, Aerolíneas Argentinas tomó una decisión que golpea de lleno a los hinchas del interior del país: canceló los vuelos especiales que tenía programados hacia Estados Unidos desde Córdoba, Rosario y Tucumán debido a la baja demanda y al fuerte incremento de los costos operativos.
La empresa estatal había planificado una serie de servicios especiales con destino a Miami, principal puerta de ingreso para miles de aficionados que planeaban asistir a la Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, la combinación entre el encarecimiento del combustible y la escasa venta de pasajes terminó por hacer inviables las operaciones.
Según trascendió, la aerolínea esperaba operar dos vuelos semanales desde Córdoba, tres desde Rosario y dos desde Tucumán, todos con una escala técnica en Punta Cana. La expectativa era captar la demanda de los fanáticos del interior que pretendían evitar el traslado previo hasta Buenos Aires. No obstante, las ventas nunca alcanzaron los niveles proyectados.
Fuentes de la compañía señalaron que incluso el lanzamiento de tarifas promocionales no logró revertir la situación. Por ese motivo, la estrategia pasó a concentrar toda la operación internacional vinculada al Mundial en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, desde donde Aerolíneas Argentinas mantiene una oferta de 20 vuelos semanales hacia Miami.
La decisión también responde al fuerte aumento registrado en el precio de los combustibles aeronáuticos, que experimentaron subas cercanas al 50% como consecuencia de las tensiones geopolíticas y el conflicto en Medio Oriente. Este incremento impactó directamente en los costos operativos de las aerolíneas y redujo los márgenes de rentabilidad en rutas con menor ocupación.
La falta de interés por viajar al Mundial no se limita a Argentina. En Estados Unidos, la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos (AHLA) advirtió que las reservas vinculadas al torneo se encuentran muy por debajo de las previsiones iniciales.
De acuerdo con la entidad, hasta el 70% de las habitaciones que la FIFA había bloqueado en ciudades como Boston, Dallas, Los Ángeles, Filadelfia y Seattle fueron posteriormente canceladas. La situación alteró las proyecciones comerciales de los establecimientos hoteleros y encendió alarmas sobre el impacto económico que podría generar el certamen.
Entre los factores que explican la menor demanda aparecen los elevados precios de las entradas, los altos costos del transporte interno, la carga impositiva y otros gastos asociados a la estadía en Estados Unidos.
Un informe del medio británico The Economist calificó al Mundial 2026 como el evento cultural más caro de la historia para los espectadores. Según el análisis, las entradas para partidos de la fase de grupos rondan los 200 dólares en promedio, mientras que los boletos más económicos para la final superan los 2.000 dólares.
El escenario se vio agravado por la implementación de un sistema de precios dinámicos por parte de la FIFA, que permite que los valores aumenten en función de la demanda. Además, el organismo habilitó una plataforma oficial de reventa que cobra una comisión del 15% tanto a compradores como a vendedores.
A pesar de la cancelación de las rutas desde el interior hacia Miami, Aerolíneas Argentinas confirmó que continuará con los vuelos especiales directos hacia Kansas y Dallas programados para fechas coincidentes con los partidos de la Selección Argentina.
La medida busca garantizar conectividad para quienes ya planificaron su viaje para acompañar al equipo nacional, aunque obliga a muchos pasajeros del interior a realizar conexiones desde Buenos Aires para llegar a los destinos mundialistas.
Mientras tanto, la expectativa por la defensa del título obtenido en Qatar 2022 convive con una realidad económica que convierte a la próxima Copa del Mundo en una experiencia cada vez más difícil de afrontar para miles de hinchas argentinos.