Economía y consumo

Cada vez se come menos carne: el consumo tocó un piso histórico pese a la baja de precios

El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo en dos décadas. Aunque algunos cortes registraron leves descensos en sus precios, la pérdida del poder adquisitivo continúa golpeando a los hogares y limita la recuperación del mercado interno.
martes, 16 de junio de 2026 14:54
martes, 16 de junio de 2026 14:54

El consumo de carne vacuna en Argentina continúa mostrando señales de deterioro y alcanzó en mayo uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita se ubicó en 47,5 kilos por habitante por año, lo que representa una caída del 6,1% en comparación con el mismo período del año anterior.

La cifra implica además una reducción de 3,1 kilos por persona respecto de mayo de 2025 y marca el registro más bajo de los últimos 20 años, reflejando las dificultades que enfrentan las familias para sostener el consumo de uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina.

Desde la entidad explicaron que la principal causa de esta retracción es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, que aún no logra recuperarse tras las fuertes subas que experimentó la carne vacuna durante los últimos meses.

En términos generales, el consumo aparente de carne vacuna registró una caída del 11,1% interanual durante los primeros cinco meses de 2026, alcanzando las 855.750 toneladas res con hueso. Esto representa una disminución de más de 106.000 toneladas respecto del mismo período del año pasado.

A pesar de la caída en el consumo, el informe destaca que durante mayo se produjo una nueva reducción en los precios promedio de los cortes vacunos, siendo la segunda baja mensual consecutiva.

El asado encabezó las disminuciones con una caída del 1,6%, ubicándose en un valor promedio de $17.237 por kilo. También registraron bajas el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%), la carne picada común (-0,4%) y la paleta (-0,1%).

Sin embargo, estos descensos no alcanzaron para revertir la tendencia de menor consumo, ya que los ingresos de gran parte de la población continúan rezagados frente al incremento acumulado de los alimentos durante los últimos años.

Mientras el mercado interno se retrae, las exportaciones muestran un comportamiento diferente. Entre enero y mayo, los envíos al exterior totalizaron 312.200 toneladas res con hueso, lo que representa un crecimiento del 5,1% respecto del mismo período de 2025.

El principal impulso provino de Estados Unidos, luego del acuerdo comercial firmado a comienzos de año que amplió el cupo libre de aranceles para la carne argentina hasta las 100.000 toneladas anuales.

Las ventas al mercado estadounidense crecieron un 25% mensual en abril y se triplicaron en la comparación interanual, alcanzando casi el 30% del total exportado durante ese mes.

En contraste, China, que continúa siendo el principal comprador de carne argentina, redujo significativamente sus adquisiciones. Según CICCRA, las exportaciones hacia ese destino cayeron 35,8% respecto del mes anterior y 32% en términos interanuales.

El informe también advierte sobre una disminución en la producción de carne vacuna. Durante los primeros cinco meses de 2026 se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que representa una caída del 7,3% frente al mismo período del año anterior.

La menor producción está vinculada a una reducción en la oferta de hacienda para faena, consecuencia de varios años marcados por eventos climáticos adversos y una fuerte liquidación de stock ganadero.

En ese contexto, CICCRA señaló que mayo registró uno de los niveles de actividad frigorífica más bajos de las últimas décadas. Entre enero y mayo se faenaron 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra que representa una caída del 9,8% y constituye el nivel de actividad más bajo de los últimos diez años.

El panorama muestra una paradoja: mientras la carne argentina continúa ganando mercados en el exterior, puertas adentro cada vez menos familias pueden incorporarla a su dieta con la frecuencia habitual. La combinación de ingresos debilitados, cambios en los hábitos de consumo y una oferta más limitada sigue redefiniendo el mapa del consumo de carne en el país.

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