De recorrida por Catamarca en la primera semana de febrero pude conversar con políticos, militantes peronistas y lugareños no solo de San Fernando del Valle -Capital de la provincia- sino también con personas comunes de distintas localidades del interior de la provincia. El denominador común que apareció en todas las opiniones se lo puede sintetizar con el nombre de “incertidumbre”. Todos ellos sienten que sus esperanzas se diluyeron rápidamente; algo para nada buenos en un peronismo provincial que desde hace dos décadas viene transitando por la política local sin brújula alguna, o con brújulas cuyas agujas siempre indicaban hacia la derecha… perdón hacia el Este.
Si bien es cierto que el tiempo de gestión de la primera mandataria catamarqueña es escaso –recién lleva dos meses-, no es menos cierto que heredó un entramado harto complejo en cuanto a la administración pública provincial que el ex mandatario del FCS Brizuela del Moral se encargó de agravar días antes de dejar el cargo con masivas designaciones en ese ámbito, haciendo tambalear presupuestariamente a la nueva gestión. Pero en este tiempo tampoco se ven señales que indiquen claramente cuales serían los ejes de gestión de la nueva administración.
La sensación que está trasmitiendo la Gobernadora Corpacci a no pocos y reconocidos militantes peronistas que la acompañaron en la última campaña electoral que la llevó a la jefatura del gobierno provincial, es la de una constante improvisación. Conocedores de la interna política provincial y de no pocos acuerdos espurios del pasado, estos militantes son a la vez agudos observadores que vienen tomando nota de las designaciones de funcionarios de primera y segunda línea a nivel ministerial, de secretarias de Estado Provincial, y de ciertas confirmaciones en cargos claves de funcionarios radicales que vinieron desempañándose en el anterior gobierno del FCS, responsables por acción u omisión de no pocos desbarajustes; y para ellos estos no son datos menores. Algunos hasta llegaron a compararla con Alfonsín cuando este se encontró de pronto con que había ganado las elecciones y debía hacerse cargo del país sin tener un plan de gobierno.
EN MATERIA EDUCATIVA
En mis ratos libres me tome el trabajo de hojear diarios locales del mes de enero y me encontré con una pequeña joya. La Ministra de Educación Provincial no hizo otra cosa que corroborar esta sensación generalizada, especialmente en educadores, que me transmitieron los interlocutores. Declaró en un reportaje publicado por el diario local EL ANCASTI el miércoles 11 de enero y ante la requisitoria periodística sobre la futura ley de educación provincial, lo siguiente: “En la elaboración del «borrador» (de dicha ley) estamos trabajando con los subsecretarios y algunos técnicos del ministerio. La idea es que durante febrero en las escuelas se hagan una o dos jornadas de reflexión entre los directores y los docentes para discutir y hacer aportes. Para eso van a tener(se supone que los docentes) que interiorizarse en la ley de educación nacional y los acuerdos federales” . Estas declaraciones muestran descarnadamente que la ministra llegó al cargo sin tener la menor idea de lo que iba hacer. Por lo general los «borradores» aparecen cuando una situación te toma por sorpresa y uno se ve obligado a improvisar
En dicho reportaje -sin firma del responsable-, la ministra abundan en generalidades. Ante la pregunta del -o la, no se sabe- periodista sobre ¿Cuáles son las líneas de políticas educativas que se piensan desarrollar a lo largo de esta gestión? La ministra María Julia Acosta respondió:“Todo esto fue conversado con la gobernadora que se ha involucrado en un ciento por ciento en la problemática educativa y conoce los acuerdos Federales. Quisimos trabajar en las tres subsecretarias –Gestión Educativa, Ciencia y Tecnología y Planeamiento- exactamente lo que van a ser los puntos fundamentales de nuestro proyecto pedagógico político (¿?). En ese sentido, quiero aclarar que cuando hablamos de proyecto político pedagógico, nos paramos en un marco ideológico político muy claro (¿?) que comienza en el 2003 y que trata de restaurar lo anterior al tsunami neoliberal que arrasó con la educación, al punto que ahora el Estado vuelve a ser el responsable de la educación:”
La utilización de un Pretérito Perfecto Simple (Quisimos) en lugar de un Presente (Queremos) puede dar cuenta de un fallido o muestran su descolocación frente a la responsabilidad que le comenzaba a competer. En el resto de la respuesta (marcadas con signos de interrogación) no hay ninguna precisión sobre las líneas de políticas educativas que se buscaban conocer con la pregunta. Además habrá que informarle a la ministra que en este país el Estado siempre fue el responsable de la educación, aún dentro de lo que ella denomina “Tsunami neoliberal” que también tenía una política educativa de Estado, desastrosa pero política de Estado al fin.
Estas situaciones de improvisación se hacen más evidentes habida cuenta que en los planes previos, según confirmaron estos militantes peronistas del lugar, que prefieren el anonimato conociendo como conocen las comunes represalias políticas que históricamente hubo en la provincia, -preserven nuestra identidad porque nosotros vivimos acá y lo seguiremos haciendo- el nombre del actual diputado nacional era el que sonaba con más fuerza para el cargo de Ministro de Educación provincial.
Según cuentan estos militantes, Molina en sus charlas de campaña electoral hablaba del trabajo de “sus equipos de especialistas en educación” y de un supuesto plan de acción para el momento que se hiciera cargo. Evidentemente la designación de Acosta se debió al cambio de decisión que hubo en los momentos previos a las primarias donde Molina apareció como candidato a diputado nacional. Luego del aplastante triunfo obtenido en las abiertas, Molina se aseguró su incursión en el Congreso Nacional y los supuestos trabajos de los equipos de este fueron desechados por Acosta según dejaron trascender allegados de la actual ministra a estos militantes de la zona sur de la capital provincial, conocido bastión de la resistencia peronista en épocas pasadas.
Las designaciones de “conocidos” y “familiares de conocidos” en cargos claves de las diferentes áreas del Ministerio de Educación al parecer corroboraron la sensación generalizada de que la ministra tenía otra postura alejada a la de Molina en materia educativa.
Por Pedro del Arrabal de la revista El Emilio especializada en el debate educativo