Desde el inicio del año escolar, el pasado 28 de febrero, los alumnos tinogasteños sólo tuvieron 4 días de clases. A pesar del pedido del Gobierno de volver a las aulas y de los descuentos por los paros, los docentes “indignados” programan otra semana más de huelga lo que está causando creciente malestar entre los padres.
Las medidas de fuerza que se llevaron a cabo fueron realizadas tanto por los llamados “Docentes Unidos”, como por los gremios conformados. En el caso de los docentes de Fiambala, sólo levantaron la medida el viernes pasado, cuando pensaban que el gobierno daría luz verde al pedido de aumento del 25%.
La situación fue más grave en algunas escuelas en donde no se llegó ni siquiera a los 4 días de clase sino sólo a 2 o 3, mientras muchos maestros, intentando no adherirse, hicieron uso de diversas licencias, por lo que algunos cursos no tuvieron ni siquiera un día de clase.
Paralelo a los conflictos docentes, los damnificados son en primer lugar los niños y sus familias, quienes a la espera de un solución permanecen con la incertidumbre de no saber si enviar o no a sus chicos a los establecimientos.
Ante la problemática, los docentes ya dieron su opinión al respecto en varias oportunidades alegando, que “los chicos deben concurrir a la escuela porque el paro es con asistencia y de este modo se ‘contiene’ al alumnado”. Lo molesto del caso es que enviar a los niños y saber que no tendrán actividad áulica es insensato.
El daño que se causa a los alumnos por no tener clases, provoca desde hace algunos días reacciones severas de los padres, como por ejemplo pedir el pase a otras escuelas públicas donde sí hay clases o bien a escuelas privadas.
El principal problema de los padres es no poder cuidar a los menores por razones laborales. Y en el medio del reclamo docente, los chicos no pueden gozar de uno de sus derechos más básicos, como lo es el de recibir una educación. Fuente: Voces Escritas.