Si como cuenta la historia Platón le reprochó a Pericles, que tras su muerte los atenienses no fueran mejores que antes, los catamarqueños podríamos reprocharle a Mario Perna lo mismo, que tras su paso por la función pública, la Educación no mejoró en nada; pero si sirve de consuelo, de puros tontos nomás, ahora podríamos decir que entendemos por qué.
Es que el último ministro de Educación de la gestión del FCS se presentó para concursar una materia en la Facultad de Humanidades en la UNCA y contrariamente a lo que cualquiera puede imaginar (fue ministro de Educación y por ende, sabe mucho, muy mucho), le fue mal, muy mal.
Pero si la información del bochazo a Perna no alcanza para convencernos de que la Educación catamarqueña no está en las mejores manos, gobierne quien gobierne, el bochazo que recibió en el mismo concurso otra ex funcionaria del área educativa, Anahí Perea, alcanza y sobra.