ESTUDIANTE ITALIANO REGRESÓ A SU PAÍS

“Fue una experiencia que me permitió redescubrir valores fundamentales”

Donato Freda, tiene 26 años, es un estudiante universitario que ya se encuentra de regreso en Avellino (Italia), luego de haber desarrollado la última etapa de su carrera en la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas de la Universidad Nacional de Catamarca.
miércoles, 21 de agosto de 2013 00:00
miércoles, 21 de agosto de 2013 00:00

El feliz retorno se produjo después de sortear con éxito días pasados la defensa de su tesis para lograr, en el marco del convenio celebrado entre la Universidad Nacional de Catamarca y la Universidad de Camerino(Italia), la doble diplomatura: Ingeniería Informática de la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas de la UNCa. y el título Laurea Magistrale (Master of Sciences) en Ciencias Informáticas de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Camerino(Italia).

La investigación de su trabajo final llevó por título “Aplicación móvil para la búsqueda de servicios médicos en la ciudad de Catamarca a través de la interacción con un servicio Web” y  contó con la dirección de  los profesores Gabriel Vilallonga (UNCa.) y Luca Tesei (Universidad de Camerino). El comité conjunto examinador estuvo integrado por tres profesores de la UNCa., Sergio Gallina, Oscar Quinteros y Cecilia Gallardo, y tres profesores de  la Universidad de Camerino, Luca Tesei, Leonardo Mostarda y Fausto Marcantoni.

Antes de partir nuevamente al Viejo Continente, el joven recibió el certificado de finalización de la carrera en Catamarca durante un emotivo acto presidido por el rector de la casa de altos estudios, Ing. Flavio Fama, acompañado por el Decano de la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas, Ing. Carlos Savio, autoridades y directivos, docentes, no docentes, alumnos e invitados especiales.

“Era la primera vez que viajaba a la Argentina, en verdad fue la primera vez que viajé a otro continente; aunque siempre me encantó viajar, solo lo hice por Europa”, dice Fredo, y cuenta que su llegada a Catamarca se produce porque si bien la Universidad de Camerino, al igual que con la UNCa., otros convenios una Universidad de Suiza y con otra de Islandia, pero prefirió venirse a estas latitudes por consejo de su madre. “Me dijo que tenía que aprovechar esta oportunidad, pues vivir en una realidad diferente me haría crecer personalmente, de manera tal que llegué con todas las expectativas de vivenciar algo nuevo”, cuenta.

Relata que esperaba no encontrar muchas dificultades con el idioma si apelaba al inglés que domina con fluidez “pero pronto resultó ser un tema un poco complicado, que lo pude superar porque, afortunadamente, el castellano es muy similar al italiano”.

Destacó la “amable y cálida” bienvenida que recibió al llegar a Catamarca y la predisposición de todos los profesores “para ayudarme a resolver cualquier problema que se me presentaba; me trataron de un modo muy amable, me sentía con en casa”, y recordó con humor “los problemas de comunicación al principio, debido al idioma” que tuvo que atravesar con sus compañeros de clase, “resultando mucho más fácil relacionarme con los profesores que hablan inglés”. Y de la Universidad Nacional de Catamarca ponderó que “tiene unas instalaciones del campus equipada para ofrecer la posibilidad de llevar a cabo numerosas actividades extra-curriculares”.

Acerca de sus vivencias mientras duró su estadía en nuestra provincia, manifestó que “el tipo de vida durante este período en Catamarca, más o menos es la misma que vas a hacer en cualquier ciudad universitaria; entre una fiesta y otra tenía que encontrar el tiempo y dedicación para estudiar”.

En sus momentos de nostalgia, dijo que sentía que de su país de origen “me faltaban algunas personas en particular; algunos amigos con los que estaba habituado a pasar la vida universitaria”. Sobre cuánto le costó habituarse a las costumbres y hábitos de nuestra provincia, comentó que “me fue muy fácil acostumbrarme al ritmo de vida de Catamarca, muy tranquilo y relajado; me gustó mucho”. Su permanencia en Argentina no la desaprovechó, se hizo tiempo para recorrer  las Cataratas del Iguazú, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires, Brasil y Chile.

Tras esquivar algunas anécdotas que lo hayan tenido como protagonista (“hay muchas, pero la mayoría incriminatorias”), lo invitamos a marcar diferencias entre la educación de aquí y la de su país. Al respecto, remarcó que “específicamente sobre mi carrera, los contenidos son los mismos en todo el mundo,  lo que cambia son, por ejemplo, los tipos de examen. Creo que realizar pruebas parciales cada mes, como se hace en la Universidad Nacional de Catamarca, es bueno ya que reduce la carga de trabajo de un estudiante, y más lo ‘fuerza’ para estudiar con cierta continuidad”.

“Además, el enfoque para el desarrollo de proyectos, y para hacer una exposición final de cada asignatura, hace que el estudiante se acostumbre a hablar ante una audiencia”, amplió.

Manifestó haberse sentido “un ciudadano de Catamarca” y calificó de “única” la experiencia vivida porque “me dio la oportunidad de redescubrir los valores fundamentales para el bienestar personal”. En este sentido, considera que “se habla mucho de las diferencias entre los países del primer mundo y los del tercer, como Italia y Argentina se definen, respectivamente, pero la verdad es que nosotros estamos acostumbrados a tener más de lo que se necesita y así se pierde el valor de lo que tenemos, la belleza de las pequeñas cosas, el placer de la vida.  En Argentina aprendí estas cosas, me enseñó a vivir mejor”.

Donato, finalmente, se despidió con un mensaje a los jóvenes en general y a los estudiantes en particular de Catamarca: “tienen que apreciar lo que la vida les pone adelante, tratar de aprovechar todas las oportunidades que se les presenta,  poniéndose en juego y corriendo el riesgo; no se bloqueen a la primera dificultad y no abandonen cuando se enfrentan con obstáculos, que aunque parezcan insuperables siempre hay una solución, y  aprovechen y disfruten de la educación pública y gratuita, una gran oportunidad que los estudiantes del “primer mundo” no tenemos, ya que aquí (en Europa) hay que luchar y pagar para contar con una buena educación”.

 

 

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