Las dificultades para la convivencia escolar interpelan
nuestro rol como adultos en relación al acompañamiento de los trayectos educativos
de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Estas dificultades se producen tanto
por lo que acontece dentro de las escuelas, como por todo aquello que ocurre
por fuera de ellas y que de algún modo, directo o indirecto, las implica y
afecta.
En ocasiones, las respuestas que se han venido dando a las
diversas situaciones conflictivas que se presentan en las escuelas no tienen en
cuenta los problemas sociales y culturales que hoy nos enfrentan a nuevos
desafíos. Por ello, resulta fundamental revisar las prácticas pedagógicas y
acompañar las trayectorias de los y las estudiantes para intervenir de una
manera integral y humanizadora en la realidad escolar y comunitaria.
La propuesta está destinada a directivos, docentes de nivel
inicial, primario y secundario, equipos técnicos, equipos de apoyo y
orientación, inspectores y/o supervisores des sistema educativo y tiene como
objetivo:
• Profundizar el carácter pedagógico de las intervenciones
en las escuelas, comprendiendo el conflicto como inherente a la vida de las
instituciones y en sus dimensiones individual, colectiva y social, de manera
que se generen respuestas acordes con los procesos educativos que se pueden
desprender de los conflictos.
• Propiciar una política de cuidado de cada estudiante,
estableciendo un vínculo asimétrico en relación a las personas adultas, que
fije límites claros y proteja a niñas, niños y jóvenes que sufren acciones de
violencia o vean vulnerados sus derechos.
• Profundizar la construcción participativa de Acuerdos
Escolares de Convivencia en las escuelas secundarias con el objetivo de
asegurar el conocimiento y aplicación de las normas de convivencia y la
asunción de los derechos y obligaciones de todos los actores de la vida
institucional.
• Contribuir desde el ámbito educativo al fortalecimiento de
los Sistemas de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y
Adolescentes conformados en cada jurisdicción, y de las redes locales que
trabajan con el mismo objetivo, así como también al cuidado de los adultos que
participan en la vida cotidiana de las escuelas.
El curso tiene una duración de dos meses, equivalente a 50
horas, bajo modalidad virtual y una instancia presencial que contará con
acompañamiento tutorial.