La mujer se enteró de los maltratos que sufría el joven
desde comienzo de año luego de que una sobrina le pusiera en conocimiento de
los hechos porque "él no avisaba, no quería que nadie se enterara por miedo,
desde pegarle hasta sacarle el calzado y llevarlo de pies y manos para tirarlo
en el estanque, hasta escupirlo”.
Esta situación fue puesta en conocimiento de la directora
Lic. Susana Bánchig, quien habría señalado que la falta de preceptores hace que
no se pueda controlar debidamente al alumnado y "es muy triste que un niño de
12 años pase por esas cosas y cuando fui a reclamar, los compañeros de él se
acercaron a preguntarme porque no venía me dijeron las cosas que le hacían”.
La progenitora comentó que en los últimos días su hijo presentaba
diferentes golpes en el cuerpo y al ser interrogado le había comentado que se
trataba de un juego. "Él no me quería decir porque sabe que yo voy a llegar a
las últimas instancias y por miedo no lo hizo. Yo a mi hijo lo cambio de
establecimiento porque considero que cada padre o madre cría a sus hijos no
para que otro tenga con que divertirse ni ser estropajos de nadie”, dijo
furibunda la madre y agregó que ya tiene los nombres de los alumnos de un curso
superior que serían los responsables de los ataques, y procederá en estos días
a radicar la denuncia correspondiente.
Roberto Vargas, director de Escuelas Técnicas de la provincia,
a pesar de estar con parte médico tomó cartas en el asunto y aseguró que "hace
dos años que venimos gestionando personal para nuestras escuelas, hace más de
20 años que no se designan, mucha gente se jubiló y no se van cubriendo los
cargos eso lo tenemos en todas las escuelas y particularmente en nuestras
escuelas Agrotécnicas, no tenemos personal de servicio, tenemos muy pocos
preceptores”. Agregó que este tipo de situación debe superarse en un trabajo
entre la escuela y los padres.
A raíz de tomar estado público esta situación, otra madre de
una niña de 7 años comentó lo que pasaba en otra institución educativa. "Mi
hija se acerca a mí cuando le nombro escuela, me nombró a los compañeros que le
pegan, la chuschan, los cuadernos le tiraron, mi hija viene llorando, la
maestra me llamó varias veces que vaya a retirar a mi hija que estaba enferma y
cuando la traigo a la casa me dice no estoy enferma, mamá me pegaron, se burlan
de mi”, expresó la madre.
Un tercer testimonio se sumó cuando otra madre que envía a
su hija a una escuela secundaria comentó la situación que le tocó atravesar. "Mi
hija tiene la suerte de tener un hermano más grande que la quiere y la hace
respetar, imaginate si vienen y le pegan a tu hija o a tu hermana, el chico
reaccionó y dentro de la escuela no le importó nada, el agarró al otro muchacho
y le pegó una trompada entonces en la escuela lo suspendieron tres días a mi hijo, mi hijo tuvo problemas por defender
a la hermana cuando al otro chico que es hijo de un profesor no le pasó nada”,
indicó.
Las tres madres coincidieron en la falta de custodia del
personal docente como del personal administrativo.
A pesar de que la mayoría de las escuelas cuenta con el
código de convivencia en donde se fija cómo debe actuar cada integrante es muy
poco tenido en cuenta.