En el programa se mostró el trabajo que la investigadora
realiza en el Centro de Estudios de Antropología Biológica de la Universidad.
Pero también se mostraron imágenes de diferentes puntos atractivos de nuestra
ciudad como el dique El Jumeal. El grupo de producción, además viajó a
Antofagasta de la Sierra para conocer de cerca, la investigación que Lomaglio
realiza con las poblaciones de la zona.
La investigación "Nutrición Infantil y de adultos, obesidad y sobrepeso en ámbitos de la
provincia de Catamarca”, surge del trabajo de un equipo del Centro de Estudios
de Antropología Biológica de la Facultad, y está centrada en la obesidad desde
el punto de vista antropológico, abordada en poblaciones de altura de
Antofagasta de la Sierra.
La intención, según detalla la propia Lomaglio, es
determinar indicadores antropométricos
que brinden información temprana sobre obesidad sobre todo la localizada a
nivel abdominal que representa un factor de riesgo importante para enfermedades
cardiovasculares y metabólicas. "Cuanto más tempranamente se pueda diagnosticar
una obesidad de este tipo mayor posibilidades tenemos de implementar políticas
de prevención”, explicó la especialista.
Al referirse a los resultados de la investigación, comentó
que se viene trabajando en la provincia desde el año 1980, y las observaciones
demuestran un incremento de la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes.
"Lo que vemos es que disminuyó la desnutrición que era prevalente en los ´80,
en diferentes regiones de Catamarca, y ahora encontramos casos de niños, incluso menores de cinco años, con problemas
de sobrepeso y obesidad. En Antofagasta, específicamente, tenemos registros de la década de los ´90, y
este problema que prácticamente no existía en esos momentos, hoy se presenta en
los niños de las poblaciones estudiadas de Antofagasta de la Sierra y El
Peñón”.
El sedentarismo y la
mala alimentación
Lomaglio analizó el problema del sobrepeso en la provincia y
aseguró que es muy complejo ya que tiene múltiples aristas. El sedentarismo y
la mala alimentación, producto de un "entorno obesogénico” (es decir la
industrialización y sus consecuencias económicas han conducido a un estilo de
vida más urbanizado y sedentario. Esto
junto con el fácil acceso a los alimentos) que es consecuencia de la apertura
de las comunidades al mundo de la globalización, incrementan los casos de
obesidad sobre todo en niños y adolescentes.
"Cuando las comunidades se abren al mundo globalizado
comienzan a introducirse alimentos y mensajes obesogénicos que promueven el
consumo de alimentos que no son beneficiosos al organismo ni a la actividad física. Hoy los chicos no juegan
gastando energía sino que realizan otro tipos de juegos sedentarios. Observamos
todo un entorno obesogénico desde la alimentación, la falta de actividad
física, los medios de comunicación masiva, el uso de la pantalla-tablet, TV,
celular, y esto hace que el niño sea más sedentario, deje los modos tradicionales de alimentación
y se introduzcan otro tipo de alimentos industrializados que promueven el
sobrepeso”, analizó.