Estuvieron presentes el director de YMAD, Ángel Mercado, el
intendente de Andalgalá, Alejandro Páez, el secretario de Obras Públicas, Aldo
Creche; los subsecretarios del MECyT de Gestión, Ricardo Cuello,
Administración, Marcelo Costa, y de Ciencia y Tecnología, Oscar de la Barrera.
También estuvieron presentes los directores de Educación
Primaria, Mario Carrizo, Educación
Rural, Jaime Castro, y Programas Nacionales, Marcelo Díaz.
En su alocución, Ariza expresó que "150 años de una
institución escolar son el registro y testimonio de la historia de la Patria
que se consuma y materializa en el Estado nacional”.
Señaló que "hay escuela porque hay Estado, de lo
contario sería muy difícil. Esto lo digo porque la historia lo dice así”,
resaltó.
En este orden, manifestó que "en 1850 cuando gobernaba la
provincia Manuel Navarro había diez escuelas en todo Catamarca. Esas escuelas
se decían escuelas públicas, pero en realidad el mecanismo para que una escuela
existiera era que algún pudiente debía solicitar el permiso y la autorización
para instruir en primeras letras”.
"A partir de ahí, se otorgaba una licencia y se debía
cumplir con ciertos planes porque no estaba del todo sistematizada la educación
pública”, agregando que "1865 fue un año crucial, en ese año Felipe Varela
lanza su famosa proclama. Catamarca iba a tener la noche de los 7 años, un
periodo de mucha inestabilidad política, no había tantas escuelas ni tantos
recursos y los vecinos la sostenían con sus aportes y un aporte anual que hacia el Estado; sí al
Estado le alcanzaban los recursos para
sostener, entre otras cosas, el salario
del maestro”.
Ariza comentó que en 1871 cuando el gobierno de Crisanto
Gómez da el primer reglamento de
educación pública de Catamarca, que a la vez fue el primer reglamento de
educación de la Nación, se organiza el
sistema educativo y se fijan las pautas
de financiamiento de ese sistema educativo.
Luego vino la ley de educación común en 1884. En 1905, un 17 de octubre, se promulga la "Ley Láinez”, que establecía que el
gobierno nacional se debía hacer cargo del sostenimiento de la educación en las
provincias donde no era posible la existencia de las escuelas. Entre 1905 y
1915 en Catamarca se crearon más de 200 escuelas y ahí se consumó de algún modo el nuevo el sistema educativo”,
explicó el ministro.
Destacó a Samuel Lafone Quevedo, porque fue testigo de la
construcción de la educación pública y porque fue capaz de pensar el desarrollo
a partir de la explotación de los recursos naturales que son propiedad de todos
los catamarqueños, y lo hizo posible y lo demostró aunque las condiciones de producción hicieron
que su empresa fracasara, pero dejó una seña de que en Andalgalá y en
Catamarca era posible el desarrollo y la articulación entre lo público, lo
privado y lo comunitario.
"Lafone Quevedo no sólo merece llevar el nombre de una
escuela, sino nombre de calles, plazas y un monumento público para que cada uno
de los catamarqueños lo tenga como prócer”, manifestó.