Más allá de la discusión salarial, que es absolutamente
legítima, la gente considera que las cosas se han llevado a niveles que
produjeron notable irritación, mucho más cuando tomó en cuenta de los
condimentos político-partidarios que algunos dirigentes gremiales le agregaron
al caso.
Más allá del rechazo que los docentes manifestaron hacia el
ministro José Ariza, quienes en realidad quedaron muy mal parados, son los
mismos docentes por cuanto, la idea generalizada en la comunidad es que ellos
cobran muy buenos sueldos, a juzgar por el nivel de vida que tienen en su
mayoría y a diferencia de los demás empleados públicos que ni en sueños pueden
adquirir, por ejemplo, los vehículos en los que se movilizan ellos, y los planes
de vacaciones que en la gran mayoría compran.
Independientemente de que tal idea sea verdad o ficción, es
lo que piensa la gente, solamente por la ostentación de algunos. Hay,
naturalmente, honrosas excepciones, preocupados por sus alumnos, que no acataron
el paro y dictaron clases normalmente.
De esa manera, la intencionalidad partidaria que algunos
pretendieron meter en el conflicto ha quedado totalmente desvirtuada por falta
de sustancia y fundamento, al menos en el pensamiento colectivo de esta comunidad
de Andalgalá.
En la jornada de este lunes, se reinician las actividades, y
hay mucha expectativa de los padres para saber de qué mágica manera actuarán
los docentes para recuperar el tiempo perdido, dictar los contenidos atrasados,
y, fundamentalmente, para dar la cara ante sus alumnos, lo que de hecho, es
todo un tema que tiene mucho que ver con la ética y el honor, más allá de
intereses políticos, salariales o de status.