Se puede utilizar, por ejemplo, un microorganismo para hacer
queso, yogurt, vinagre o vino: éstos son
productos biotecnológicos tradicionales.
A su vez, la biotecnología tiene aplicaciones más complejas:
en ingeniería genética, por ejemplo la
modificación del ADN para hacer plantas
o animales mejorados que hoy son llamados transgénicos. "Hoy conocemos
solamente la soja, el maíz, y el algodón transgénico porque están
comercializados. No obstante, recientemente se liberó una papa transgénica con resistencia a virus y hay otros desarrollos biotecnológicos muy
interesantes como la mejora de la calidad nutricional de los alimentos o la
utilización de las plantas para la fabricación de fármacos u otras proteínas
como bioplásticos o vacunas que van a venir en el futuro y hay que saber cómo uno los recibe y los maneja”, acotó
Sharry.
Entre la polémica y los avances
La polémica que gira en torno a la utilización de la
biotecnología para la alteración de productos no escapó al análisis de Sharry.
"Hay varios discursos provenientes de organizaciones ambientalistas que tienen
resistencia a determinados productos de la biotecnología moderna, a los que se le cuestionan diferentes cosas”.
Sin embargo, según explicó la especialista,
Con respecto a los logros alcanzados en el país con la
implementación de la biotecnología en la agricultura, la investigadora detalló
que en Argentina ya se generan cultivos con resistencia a sequías, al frío o a
la salinidad, con genes descubiertos por investigadores nacionales.
También se está mejorando mucho la calidad nutricional. Por
ejemplo, algunos tomates morados con alto contenido de antioxidantes; o
cultivos mejorados, como la papa, a la que se agregan algunos genes de
amaranto, que le brindan más valor nutricional.
Y los más románticos ahora podrán encontrar flores de
diferentes colores que antes no se podían dar: ya se comercializa el clavel
morado o la rosa azul. Menos extravagante pero más sanos son el café sin
cafeína, el tabaco sin nicotina o
algunas vacunas que se están expresando en plantas para obtener fármacos, por ejemplo para la hepatitis B.
"Se viene otra generación de cultivos diferentes y el profesional tiene que
estar preparado para manejarlo y conocerlo. Estas capacitaciones son para esto
para que estén al tanto, para comunicar, y para poder hacer uso de los
beneficios que puedan traer estas nuevas tecnologías”, concluyó.