El conservatorio que inicio sus actividades en marzo de
1904, nunca contó con una casa propia,
fue creado gracias a la gestión del Dr. Pedro Ignacio Acuña quien junto a un
grupo de damas y caballeros de la época, dieron vida al mismo, en un pequeño
salón del entonces Colegio Nacional, luego, con el violinista italiano Mario
Zambonini como director, hubo dos
intentos frustrados de contar con un edificio propio.
En 1916 se proyectó un edificio en calle Rivadavia al 600,
el cual no se concretó. Posteriormente, habiendo logrado un espacio en el
corazón de la Manzana de las Artes, el movimiento sísmico del 2004 deterioró el
edificio, obligándolos a trasladarse y volver a locales alquilados.
Finalmente la casa propia llegó, reparando la deuda
histórica que se tenía con los más de 400 alumnos que asisten a las
tecnicaturas en instrumentos de guitarra, piano, violín y preparados coral y a
los talleres libres en canto libre, coro de niños, coro de jóvenes y adultos, teclado
y piano popular, guitarra criolla, saxo, trompeta, percusión, flauta, cello,
contrabajo y violín.