El reconocido psicólogo Alejandro Shujman brindó charlas
dedicadas a estudiantes secundarios y a adultos. "Vivimos en tiempos de monitores
prendidos y miradas apagadas, y tenemos que volver a prender los ojos, que es
lo que nos va a salvar”, consideró el psicoanalista.
Shujman encabezó las jornadas organizadas por la Asamblea
Permanente por los Derechos Humanos Delegación Catamarca y la Secretaría
Académica y de Posgrado de la Universidad Nacional de Catamarca, y durante la
mañana brindó el taller llamado "El derecho a soñar”, que contó con una
importante convocatoria, ya que asistieron alrededor de 200 estudiantes
secundarios de las escuelas preuniversitarias Fray Mamerto Esquiú, la ENET N°1
y otros establecimientos educativos de la ciudad Capital; a los que se sumaron
cerca de 100 chicos del departamento Belén, que viajaron especialmente para la
ocasión.
Shujmman, licenciado en Psicología y autor de libros como
"La Generación NINI” y otros textos, explicó que "el eje son los Derechos
Humanos, y, precisamente, el derecho a soñar. Nadie le puede quitar a los
chicos este derecho, así como el de elegir, dentro de la saludable, lo que quieren
para sus vidas e intentar ser felices”.
En este sentido, el especialista dijo que "los padres se
quedan entrampados en esta cosa de la
tecnología, pensando que los chicos están metidos en los monitores y no dan
bolilla. Pero no es verdad. Los chicos necesitan lo mismo que siempre; que sus padres estén lo suficientemente cerca para cuidarlos, pero
lo suficientemente lejos para no asfixiarlos. Además, los adultos estamos tan
metidos dentro de las pantallas como los chicos, aunque con menos conocimientos
que ellos”.
A su vez, Shujman consideró que "los chicos tienen la capacidad intacta de soñar, pero está
anestesiada por la cultura de lo virtual, o por padres que les damos la idea de
que crecer es aburrido, porque somos
adultos cansados, quejosos y poco entusiasmados. Los chicos piensan, ‘si esto
es ser grande, yo quiero seguir siendo chico’. Entonces somos nosotros los
adultos los que tenemos que volvernos a entusiasmar con el vivir, y
transmitirles que crecer está bueno. Lo que necesitan son adultos que los miren
con la convicción de que pueden ir detrás de lo que quieren”.
"Mirarse a los ojos”
El psicólogo continuó relatando que "uno de los ejercicios
que trabajamos en las jornadas es el de mirarnos a los ojos, porque hemos
perdido la costumbre de hacer contacto visual. En las charlas intentamos que los padres e hijos se encuentren con las
miradas; y a veces, para ellos es algo muy movilizador como fenómeno, porque,
simplemente, no estamos acostumbrados. Hace poco en Entre Ríos nos sucedió que
mientras hacíamos el ejercicio un muchacho de 19 años se largó a llorar con
mucha angustia y congoja, por lo que me acerqué para abrazarlo y paré la
actividad. Entonces el joven me dice ‘es que hace mucho que no miraba a mi
vieja a los ojos’. Fue muy conmovedor que se pueda dar ese encuentro primario e instintivo, que por
un motivo u otro, se pierde”, reflexionó el especialista, invitando a padres y
docentes a pensar en estos temas.