En el mundo, hay muchas agencias espaciales que cuentan con
vastos recursos económicos, otras tantas se encuentran más limitadas, pero sólo
hay una que destina parte de sus fondos a la inserción de la ciencia en la
educación ¿La mejor parte? La agencia es argentina.
Karina Redondo y Julián De Vito integran la Unidad de
Educación y Formación Masiva de la CONAE y, en conjunto con científicos y
docentes argentinos, hace 11 años que desarrollan el programa 2MP que ayer fue
presentado ante los visitantes de la Feria Internacional del Libro en Buenos
Aires.
Este programa persigue el objetivo de brindarle nuevos
recursos didácticos a los docentes para que los alumnos, a partir de los ocho
años de edad, puedan decodificar imágenes satelitales y aplicarlas a
problemáticas reales del mundo actual como puede ser el retroceso de los
glaciares, el avance de la mancha urbana o los cambios climáticos y sus efectos
en la producción agrícola.
En una charla con CTyS-UNLaM, De Vito explicó que "el
docente es el que va a transformar la educación y, si uno le da las
herramientas, un granito de arena acorde a lo que nosotros como científicos
sabemos, vamos a tener cada vez mejores maestros y eso impactará directamente
en el alumnado”.
Con la idea de facilitar la inserción del programa en las
escuelas, se brindan capacitaciones presenciales o virtuales para que los más
de 11.500 docentes estén contenidos e informados sobre todos los procedimientos
para aprovechar al máximo el software.
"En ningún otro país se pone en las manos del docente y del
alumno un software y un hardware para que trabajen con la imagen satelital en
el aula”, agregó Redondo al referirse a la Argentina como pionera en el ámbito
de la tecnología espacial en las aulas.
Si bien el mapa físico sigue siendo un elemento importante
para la educación en ciencias sociales y naturales, el software 2MP lo
incorpora en un paquete que, además, ofrece imágenes 3D, textos, imágenes
satelitales, cartografías, marcadores y señaladores de altura y distancia,
entre otros tantos elementos.
Los chicos aprenden a identificar los distintos tipos de
imágenes que existen, las posibilidades que les brinda cada una y las acciones que
pueden realizar sobre las mismas. A su vez, pueden salir de los módulos
preestablecidos por la CONAE, en base a la currícula educativa, y generar sus
propios materiales o ampliar los existentes.
"Nosotros podemos cambiar de proyecto, de instituto o de
sector, pero la escuela siempre está y para el científico que el dato sea
sostenido en el tiempo es algo extraordinario”, aseguró con emoción Julián De
Vito.
Fuente: Agencia CTyS