La intervención del trabajo social y la pandemia Covid-19

El objetivo de estas líneas es reflexionar desde un encuadre teórico metodológico particular, acerca de la contribución que Trabajo Social hace, a las situaciones que se viven a raíz de la pandemia covid-19.
miércoles, 15 de abril de 2020 10:28
miércoles, 15 de abril de 2020 10:28

El Trabajo Social profesional construye su campo de intervención en el espacio cotidiano. Es en este espacio incierto, para muchos pensadores de las ciencias sociales, donde nuestra profesión realiza su intervención y muchas de sus investigaciones.

La pandemia de covid-19 acontece en la “Vida Cotidiana” de todas y todos ya sea por estar infectados con el virus covid-19, o por realizar los cuidados preventivos y obligatorios que oportunamente reglamentaron las autoridades del Estado Nacional, estableciendo medidas de emergencia con el fin de evitar que la pandemia producida por el covid-19 se propague más rápidamente en nuestro país, y de esta forma proteger la vida como valor supremo.

Pueden tomarse dos ideas principales: “la Vida Cotidiana” y “la Salud como proceso”. La vida cotidiana entendida como campo de reproducción y producción de la existencia social de las personas en las que las condiciones materiales y no materiales son diferentes según sea la posición dentro del ordenamiento social capitalista (Giana 2011).

La idea de salud como proceso relacionado con la capacidad individual y social de transformar las situaciones que limitan la vida. (Floreal Ferrara 1969). Agnes Heller sostienen que todas las personas desarrollan su vida inmersa en la vida cotidiana, es el espacio de lo inmediato, de lo que ocurre a diario en un continuo en el que no es necesaria la reflexión, es vista como natural. Despertar a la mañana, vestirnos, tomar un colectivo, prepara una comida, servirnos esa comida, aparece como natural. De esta manera la cotidianeidad hace previsible y esperable el desarrollo de la vida, disminuyendo la incertidumbre y el miedo del acontecer en el mundo. Además, es heterogénea, su estructura y condiciones son diferentes en cada sociedad y en cada cultura.

Por ello, desde nuestra perspectiva, la crítica a la vida cotidiana hace posible su transformación; porque la naturalización mantiene las relaciones sociales dominantes que aparecen en los hechos y se ocultan en la interpretación social de esos hechos.

En el espacio de lo cotidiano ocurren las situaciones de Salud, que se presentan a las personas, grupos y comunidades integralmente, es decir, como parte de un conjunto de hechos que integran la realidad cotidiana y se viven en determinadas condiciones materiales y no materiales que son sociales e históricas, produciendo representaciones sobre la salud y la enfermedad.

Por ejemplo, la posibilidad de enfermar o no, los cuidados de la salud y medidas de prevención son vistos de manera diferente según los grupos sociales del ordenamiento social capitalista. Vale la pena hacer aquí una distinción entre la vida cotidiana como espacio, y el deseo de cotidianizar.

La cotidianización puede no ser un deseo o necesidad para disminuir el miedo. Para Rodolfo Kusch, esto dependerá del modo de estar en el mundo. El modo europeo-occidental es opuesto al modo de estar en el mundo de las culturas andinas. Este autor realiza una comparación entre dos términos que significan “estar ahí”, el termino utcatha significa “estar en casa”, “estar sentado”, es decir estar protegido, amparado. La cotidianización es una construcción social e histórica que provee a la vida previsibilidad, haciendo posible el modo de estar en el mundo propio del ordenamiento social capitalista.

En la Vida cotidiana ocurren quiebres donde se rompe lo previsible, aquello que contiene y da tranquilidad. La pandemia Covid-19 quiebra la vida cotidiana de todos y todas, pero se manifiesta diferente porque se combina con las singularidades de las de cada grupo, de cada cultura. Presenta oportunidades de escribir un nuevo relato de lo cotidiano, considerando otros modos de estar en el mundo.

Las clases sociales desfavorecidas por el capitalismo desarrollan su vida en un cotidiano de quiebres frecuentes, en este escenario aparece la situación de emergencia.

Desde la cátedra Práctica sistematizada III, nivel de abordaje grupal trabajamos, desde hace tiempo en CAPS del sur de la capital con protocolos de trabajo formales establecidos con el Ministerio de Salud de la provincia, donde se plantean estrategias de intervención situadas, particulares para cada barrio, considerando los grupos operativos que están en el mismo, visto como espacio social e histórico, en el que se establecen relaciones sociales.

Conocer los actores identificar los recursos de ese campo donde se produce la situación de salud como proceso, desnaturalizar las representaciones de las condiciones de reproducción de las desigualdades es lo que trabajo social realiza en la intervención situada.

La intervención situada ve la realidad como totalidad compleja, allí se generarán estrategias cooperativas, transdisciplinarias e intersectoriales en cada territorio. Se procura promover las condiciones y capacidades personales y sociales para modificar las condiciones que limitan la vida.

El trabajo social aporta a los equipos de salud, para aliviar las situaciones producidas por la pandemia, mostrando la heterogeneidad con la que aparece, y las posibilidades de transformar las representaciones de quienes la vivimos. Las autoridades del Ministerio de Salud de la provincia priorizan la vida como valor supremo.

Por María Isabel Pessacq - Licenciada en Trabajo Social. Prof. Adjunta concursada, Cátedra Practica Sistematizada III, Nivel de abordaje Grupal y Seminario de Salud - Licenciatura en Trabajo Social de la Facultad de Humanidades de la UNCa.

 

 

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