Por un lado, las innovaciones en la IA pueden ser una herramienta positiva para el entretenimiento y un aporte significativo al aprendizaje educativo interactivo, así como para el fortalecimiento de la salud, la celeridad en diagnósticos y tratamientos, el control de morbilidad y brotes, y la gestión de los sistemas de salud. Por otro lado, los riesgos del uso extremo o sostenido pueden causar daños en diferentes dimensiones: socioculturales y económicas, éticas, de salud y vinculares.
Uno de los ejemplos más comunes sobre los riesgos de la IA en la salud mental es la búsqueda de un síntoma o descripción de un resultado médico en internet, sin la consulta a un profesional.
Profesionales del Equipo técnico de la Dirección de Políticas Asistenciales explicaron que esto puede producir "efectos de angustia o miedo si no tenemos el debido asesoramiento. La prescripción a tratamientos con medicamentos que requieren de supervisión médica o la exposición a información sobre diagnósticos o síntomas sin la asistencia profesional puede generar la identificación con éstos, patologizando la vida cotidiana. Por ejemplo, ataques de pánico, ansiedad, etc.".