Debido al estado actual del establecimiento, los alumnos están recibiendo clases en el salón parroquial, lo que evidencia la precariedad de la infraestructura educativa de la zona.
Francisco y Antonia Gutiérrez, referentes de la comunidad, explicaron que las necesidades del pueblo se han multiplicado con el tiempo. Entre los principales problemas mencionaron la falta de energía eléctrica, caminos en mal estado y ausencia de agua potable, lo que agrava la situación de quienes asisten al colegio y limita el desarrollo de los estudiantes.
Los vecinos también criticaron la actitud de algunos funcionarios, a quienes acusan de asistir únicamente “para la foto”, sin tomar contacto real ni interesarse por la problemática que afecta a la comunidad. “Se acercan solo por formalidad, pero no solucionan nada”, señalaron.
Mientras tanto, la comunidad mantiene la toma como medida de presión, con la expectativa de que se garantice un espacio educativo digno y un equipo de conducción que permita regularizar el funcionamiento de la escuela y mejorar la calidad de la educación en Aguas Calientes.
El conflicto sigue abierto y los pobladores insisten en que se escuche su voz y se actúe con compromiso real, para garantizar que los jóvenes de la comunidad puedan estudiar en condiciones adecuadas y seguras.