Cuando soñar no cuesta nada y permite (imaginariamente) volar alto

Hace pocos días y bajo el título de “Finalmente: ¿Tendremos un helicóptero?” especulábamos sobre algunas posibilidades vinculadas a la incorporación de aeronaves a la DPA catamarqueña.
viernes, 1 de octubre de 2010 00:00
viernes, 1 de octubre de 2010 00:00

Manejábamos algunas cifras (absolutamente estimativas) sin saber que en el Presupuesto General de la Nación para el año 2011 estaría prevista una partida especial de tres mil ciento noventa y cuatro millones de pesos que -según la información-, serían manejados en forma exclusiva por el gobernador. En la nota publicada sugeríamos algunas obras que podrían encararse y algunas compras susceptibles de ser efectuadas, entre las cuales –obviamente-, figuraban un helicóptero y un birreactor de ejecutivos.

Mencionábamos –siempre en el campo de las especulaciones-, una posible inversión, llegado el caso, que oscilaría entre los nueve y los trece millones de dólares.

Pero al conocerse el crecido e importante monto que recibiría Catamarca a partir del año 2011, sería fácil entrar en una vorágine irresponsable de “nuevo rico” y en lugar de un helicóptero apto para operar en altura de cuatro millones de dólares,  encarar la compra de uno parecido al que usa Barak Obama que cuesta diez millones de dólares.

En lugar del birreactor de ejecutivos de 8,10 o 12 plazas, encargar –pero directamente en fábrica-, un Boeing 737 configurado para algo más que ejecutivos, con un dormitorio con cama de dos plazas, baño con “jacuzzi”, salón de reuniones, bar y todo lo que se le pueda ocurrir al lector en materia de sofisticación y tecnología de punta. Así son los que utilizan los jeques de los emiratos árabes a quienes no les tiembla el pulso a la hora de pagar 70 u 80 millones de dólares por un avión como el descripto.

En la Dirección Provincial de Aeronáutica saben que es necesario contar con un helicóptero capacitado para auxiliar, por caso, a un andinista accidentad en el Ojos del Salado a seis mil metros de altura.

En lo que se refiera al jet, en la DPA saben que necesitan volar más alto, más lejos y más rápido de lo que lo están haciendo ahora. Más claro: necesitan actualizarse. Poder llevar un enfermo en una hora a Buenos Aires. Ahora con el pistonero Piper Navajo Chieftain tardan tres horas si todo anda bien  y no sopla fuerte del sur. Con el jet se puede ascender a 8, 10 o 12 mil metros de altura en busca de condiciones meteorológicas favorables.

Por cierto que, que si se dispusieran de esos fondos, no titubearíamos en sugerir la compra de un biturbo de 50 o 90 plazas porque la DPA cuenta con la autorización para realizar vuelos comerciales no regulares. Actualmente se cuenta con una aeronave de gran porte, el Fairchild Metro III con capacidad para 18 pasajeros apta para esas funciones. Pero –a nuestro parecer -, no alcanza para que -en un futuro-, encarar un servicio de vuelos regionales no regulares que podrían funcionar de acuerdo al siguiente especulativo, imaginario y tentativo esquema: el lunes   parte un avión  a las  7 de la mañana desde el aeropuerto Felipe Varela rumbo a San Juan para unir de inmediato Mendoza, luego Córdoba y finalmente Buenos Aires. El regreso se haría a la inversa pero con una escala en La Rioja. Por si acaso a algún vecino le venga bien nuestro vuelo, Si no hay pasajeros a ese destino no se hace la escala.   

El jueves funciona nuevamente el servicio pero en lugar de partir a las 7, lo hace a las 7.10. Recordemos que la DPA está autorizada a efectuar vuelos no regulares.

Vale destacar que la DPA cuenta con todos los recursos tanto humanos como técnicos y puede también, apuntar a un proyecto relativamente ambicioso como sería un taller regional para aviones.

A quienes piensen que se trata de un divague insostenible les sugerimos pensar en una fuente de trabajo que funciona –también-, como escuela de aprendices   formando técnicos  profesionales y captando jóvenes que ahora y en muchos casos no tienen futuro.

Es indudable que todo pasaría por decisiones políticas adoptadas por el gobernador. Cabe esperar que, llegada la hora, se tome la decisión política de actualizar y modernizar la DPA para que pueda prestar los mejores servicios a la comunidad.

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