Mediante este convenio, se apunta a que todos los automotores radicados en la ciudad capital cumplan con esta disposición y “mejorar los índices de seguridad pasiva y activa” de los mismos.
Se trata de una medida plausible desde todo punto de vista adoptada por el titular del DEM capitalino que pondría fin a la circulación de numerosos automotores que se hallan en pésimas condiciones y –por otro lado-, tener certezas en lo tocante a los vehículos cuyo aspecto exterior puede ser relativamente satisfactorio pero mecánicamente podrían tener defectos que comprometan su seguridad y la de otros automotores y personas.
En Archivo hallamos numerosos accidentes ocasionados, como si fueran un calco, por fallas en los frenos y en los mecanismos de la dirección de los automotores. En muchos casos con saldos singularmente dolorosos.
En una sociedad proclive a violar normas y desconocer leyes, es probable que la aplicación efectiva del convenio en cuestión resulte un tanto dificultosa pero para ello debe funcionar algo que ya hemos enunciado con anterioridad: inspectores actuando con respetuosa firmeza, tolerancia cero, sin amiguismos ni “arreglos” (Léase coimas).
La única manera de evitar problemas será, pues, cumplir con la ITV por parte de los automovilistas e incluir a los transportes de carga y de pasajeros. Todos deberán estar en perfectas condiciones para circular en las calles de nuestra ciudad. Esto también tiene que ver con la “calidad de vida” de una comunidad.