Milagro, asombro, respeto y sano patriotismo chileno.

Respondiendo a un reflejo que tenemos instalado recurrimos al archivo en busca de antecedentes. De algo que se parezca a lo ocurrido con el operativo de rescate de los 33 mineros chilenos. 
jueves, 14 de octubre de 2010 00:00
jueves, 14 de octubre de 2010 00:00

Lo más perecido ocurrió en el mes de Julio de 1968 cuando la NASA puso un hombre en la Luna y el mundo estuvo pendiente de ese suceso. Un mundo que, tecnológicamente, todavía miraba televisión en blanco y negro no  contaba con telefonía móvil ni  con GPS ni diarios digitales, por no citar otros adelantos. A lo que apuntamos es que en 1968 la audiencia que siguió el operativo lunar era mucho más reducida que la actual, la que “se colgó” de los televisores y los diarios digitales para seguir paso a paso todo el operativo.

Desde un canal oficialista el locutor de turno dijo que “estábamos participando de un “show”. Pudo haber utilizado el término correcto en castellano: espectáculo. Ya lo hemos señalado: cualquiera hace cámara o micrófono y al idioma que lo parte un rayo.

Lo cierto es que los chilenos mostraron todos los detalles de un operativo que carece de antecedentes. Acreditaron a más de seiscientos hombres y  mujeres del periodismo de todo el mundo. Posibilitaron la instalación de cientos de casas rodantes, muchas de las cuales funcionaron como improvisados estudios de televisión. Todo funcionó durante muchos días sin incidentes ni problemas.

El presidente Sebastián Piñera se hizo presente con anterioridad a la salida del primer rescatado. Concurrió con su esposa. Y se dio una improvisada rueda de prensa durante la cual el mandatario más que responder preguntas, dialogó con los periodistas en un clima de respetuosa cordialidad.

No es motivo de estas líneas hacer una crónica relacionada con el rescate de los 33 mineros. De lo que se trata es de señalar actitudes. Como la humildad de un  presidente rodeado de obreros, periodistas, familiares de mineros y algún curioso, de esos que nunca faltan y se asoman por detrás de las figuras principales de una nota periodística. No se advirtió la presencia de custodios. Lo que abundo fueron las banderas chilenas como muestra exultante de un auténtico patriotismo.

Son muchos los aspectos dignos de ser considerados en este operativo. Desde cierto punto de vista, uno de los asuntos más importantes podrían ser las medidas de seguridad que serían adoptadas en el futuro no sólo en la explotación  minera sino en todas las actividades en las que intervengan seres humanos.

No es aventurado pronosticar que el milagro chileno podrá revolucionar un gran número de actividades laborales. Cabe destacar que el presidente Piñera anunció que esta mina no volverá a ser explotada hasta tanto no se halle en perfectas condiciones de seguridad para los trabajadores.

Este histórico suceso ocurrido en Chile puede y debe ser tomado como ejemplo tanto de lo que no se debe hacer como de lo que es correcto en materia de seguridad laboral. Hemos asistido a una “experiencia hecha en cuero ajeno”. ¿Seremos capaces de aprovecharla?  

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