Durante todos estos días y en todos los centros asistenciales de la ciudad pudimos notar una enorme cantidad de madres preocupadas, cargando a sus niños y aduciendo que “no puede respirar, tiene tos y ruidos respiratorios cuando intenta dormir”.
La sintomatología es clara y aparece también en adultos mayores que concurren sobre todo al hospital local en busca de alivio.
Con respecto a los niños, conversábamos con un conocido pediatra de nuestro medio, quien nos ratificó la presencia de un virus que se vehiculiza por el aire en movimiento. Recordemos que estamos en la época de los vientos que facilitan el traslado y la tarea de estos microbios.
En horas de la tarde y en los consultorios de todos los especialistas en niños, se pudo notar la presencia de niños enfermos y madres preocupadas, hasta altas horas de la noche, es decir, hasta que son atendidos por los profesionales.
Una recomendación ante lo inevitable sería el uso de barbijo que podría filtrar el aire que se respira, mientras esperamos que las condiciones meteorológicas se estabilicen y pueda llover para que el maldito polvo se asiente.
Algunos entendidos aseguran que lo del polvo en esas dimensiones es nuevo y que posiblemente se encuentre la razón, en los desmontes que se efectúan en el sur, territorio del Departamento Pomán, para la instalación de nuevos diferimientos impositivos que permiten enormes plantaciones se olivos.
Lo dicho, los niños y los ancianos primero. ¡Barbijo si, otro no!