Acertada medida por cierto a partir que son muchas las calles en las que el arbolado no existe o es escaso, insuficiente.
Como se sabe, son los árboles con su follaje los que se encargan de purificar el aire que respiramos. No fueron creados para procesar las enormes emanaciones que producen los automotores ni otros elementos que polucionan en alto grado el medio ambiente. Ello sugiere una cuidada selección vinculada con las características de los árboles que sean plantados sin olvidar las elevadas temperaturas que se registran en verano que, obviamente, exigen la existencia en las veredas de árboles que brinden abundante sombra. Afortunadamente, en la comuna capitalina no faltan los técnicos altamente capacitados para conducir adecuadamente estos trabajos.
Capítulo aparte sería la actitud de los vecinos hacia ese árbol que es plantado en la vereda, al frente de su casa. La mayoría lo verá con buenos ojos y no dejará que le falte riego pero hay una minoría de vándalos y elementos antisociales que –según parece-, se divierten rompiendo y destruyendo todo lo que hallen a su paso, incluyendo los árboles.
Ése será el probable problema que deberán enfrentar los munícipes en su campaña de reposición de árboles en la capital. Cabe esperar que los vecinos colaboren y protejan las plantas. Al fin de cuentas, es para beneficio de la gente y su calidad de vida sin mengua del aspecto que presenta una ciudad bien arbolada.