Un par de tentativas encaradas con algunos “podadores” fracasaron: carecían de los elementos necesarios para trabajar en una planta de más de veinte metros de altura con un tronco de casi medio metro de diámetro en su base.
Apuntamos, pues a una dependencia municipal donde gentilmente nos explicaron que “si el árbol se hallaba en la vía pública ellos se encargarían del trabajo pero como estaba en una propiedad privada no podían hacer nada”,
El comentario con un amigo sobre las desventuras que ocasionaba nuestro árbol y el riesgo que corría de ser derribado por los fuertes vientos posibilito que – rápida gestión mediante-, fuéramos visitados por un grupo de cuatro técnicos de Defensa Civil, acompañados por una funcionaria encargada de cuestiones ambientalistas.
Con singular destreza y profesionalismo, herramientas adecuadas, elementos de protección y acción sostenida en pocos minutos nuestro árbol quedó reducido en sus dimensiones y dejó de ser un peligro.
Con frecuencia el accionar de algunos empleados públicos es motivo de quejas y criticas por parte de la gente. Se advierte en no pocas ocasiones, que se trata de un personal sin la preparación adecuada, abúlico y sin iniciativas. El chusco los define como “vagos”.
Pero, obviamente, están las excepciones, como el caso del personal de Defensa Civil que motiva estas líneas.
Como vecinos agradecidos consideramos apropiado publicar sus nombres y sugerir que sirvan como ejemplo. Al frente del grupo Marcelo Nieva es el jefe (Y el que trepó a lo más alto del árbol para iniciar la poda), asistido por Juan Pacheco, Ramón Aragón y Rubén Cardozo acompañados por la Señorita Vanesa Cisternas. Todos del Turno Tarde de Defensa Civil
Se trata de personal altamente capacitado para intervenir en una variada gama de situaciones como las derivadas de siniestros motivados por fenómenos meteorológicos, sismos, aluviones y desastres diversos.
Por cierto, se trata de actividades que requieren, tal vez, contar con una auténtica vocación de servir a la comunidad sin mirar riesgos ni sacrificios.
Ésa es la impronta que brinda el grupo que conocimos gracias a un árbol y a un amigo que nos dio una mano en la emergencia.
gnb