Los manifestantes dijeron a los medios locales ser “productores agropecuarios de la zona”, pero de acuerdo a fuentes confiables, se trata de miembros de la Asamblea El Algarrobo, muy alejados de los surcos y de la pala.
Entre estas personas se encontraría Alejandro de las Cuevas, el uruguayo tristemente célebre por haber amenazado a un juez y permanecido prófugo de la justicia.
Cuando la paz social alcanzó a Andalgalá, este grupo se vio obligado a generar otro hecho que marque lo contrario.
Sin embargo, ya nadie les cree. Son cinco, y los mismos de siempre.
El tema es que la justicia y el gobierno de la provincia deberían actuar con celeridad para impedir que este nuevo corte se convierta, como el otro, en un campamento de libre pensadores, artesanos y foráneos sin ocupación conocida que tienen por deporte coartar las libertades individuales, el derecho al trabajo, a la libre circulación, etc.
Y, obvio, evidenciando un discurso prosesista y totalitario, sin lugar al debate y menos al cumplimiento de las leyes.