Por un lado, los miembros del Centro de Trabajadores del Oeste (CTO) que piden la apertura de fuentes de trabajo y se apersonaron ante el edificio de Fiscalía General para exigir que la Fiscal Martha Nieva (de muy triste reputación profesional e institucional) actúe de acuerdo a las circunstancias y proceda a ordenar la liberación de los pasos hacia los emprendimientos mineros, cortados por los autoconvocados que se oponen a la actividad.
Por otro, un grupúsculo de ruidosos, amenazantes y agresivos personajes que también estuvieron en el lugar para exigir a la magistrada elimine la judicialización de las protestas, entre otras cosas desatinadas.
Las protestas superpuestas se tornaron por momentos muy tensas hasta que finalmente y como no podía ser de otro modo, dos protagonistas intentaron dirimir diferencias, a las piñas limpias, con el consiguiente tumulto de muchos curiosos.
Sin dudas, el gran protagonista de esta movida fue el inefable Daniel Gagliardo, conductor de Conciencia Solidaria (Grupo UKSIM, en realidad) que iba y venía sacando fotos y secreteando a los “capitotes” de los autoconvocados locales, en obvia alusión a algunos comunicadores sociales, nosotros entre ellos. Recordemos que este hombre es, al parecer y según dichos de gente beneficiada, el capitalista de los movimientos…”ambientalistas” de Andalgalá.
Mientras las protestas se suceden sin interrupción, los docentes dejan las escuelas sin que nadie les diga nada y todo es un caos, el gobierno provincial sigue ausente y en especial el ministro Silva que mira para otro lado rogando, seguramente, que Andalgalá deje de ser catamarqueña y sea absorbida por Tucumán, porque Alperovich podrá pilotear los conflictos que a ellos superaron.
La ciudad de la furia, que Soda Stereo inmortalizó, queda un frijol a la par de lo que pasa en Andalgalá y cuyo único culpable no es otro que Brizuela del Moral y sus cómplices radicales.