La venta de medicamentos y la teta de los lechones

Se conocen disposiciones que prohíben la venta de medicamentos en supermercados, almacenes y kioscos. Más claro: fuera de las farmacias. En estos lugares no se respetan los requisitos de conservación que se necesitan para su comercialización pero se advierte sin esfuerzo que estas disposiciones no son tenidas en cuenta.  
jueves, 2 de diciembre de 2010 00:00
jueves, 2 de diciembre de 2010 00:00

Sería necesario implementar una campaña de concientización para toda la población y que sepa de los riesgos de comprar medicamentos en cualquier lugar no autorizado. Esta modalidad tuvo un significativo crecimiento a comienzo de los años 2000, impulsados por la crisis. Funcionó el “sálvese el que pueda” que al decir de Ernesto Sábato “no sirve y es inmoral”.

Tal vez como una suerte de “contramedida” en las farmacias se podían comprar juguetes, relojes, bijoutería de toda clase, alhajas, receptores de radio y artículos fotográficos, entre otros.

Un evidente desmadre que determinó la adopción de medidas tendientes a poner orden en este asunto, medidas que contaron con el beneplácito de las partes involucradas, vale decir, farmacéuticos y quiosqueros.

No obstante, la disposición que motiva estas líneas en algunos lugares parece ser “letra muerta” al amparo de la falta de acción por parte del Estado –invariablemente ausente -, que  no pone punto final a una comercialización que, al no ser autorizada, asume perfiles de clandestinidad susceptible de ser sancionada. Lo que se halla en juego es la salud de la población que por ignorancia o por comodidad acude a los quioscos en procura de un antibiótico y es “asesorado” –el cliente-, sobre posología, forma de administración, dosificación y supuestas contraindicaciones por el quiosquero devenido en farmacéutico. Es tarea más que indicada para los integrantes de la Dirección de Inspección General y de todo otro organismo  estatal que esté en condiciones de actuar en la emergencia y terminar  con la competencia desleal y asumir el consejo del Viejo Vizcacha cuando dijo que “Cada lechón en su teta es el modo de mamar”.

Por cierto y de última se trata de que las cosas funcionen dentro de  la ley, como propias de un país responsable y organizado con disposiciones que protegen a la gente.

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