Los obispos de todo el país expresaron en Navidad la preocupación de la Iglesia por la fragmentación social y por la violencia verbal y física, que proliferan en nuestro país. En sus respectivos mensajes navideños, los religiosos también mencionaron las adicciones, la falta de diálogo político y la pobreza estructural como algunos de los males principales que afectan a nuestro país.
En arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, instó a nacer de nuevo, junto a Jesús. "Para nacer de nuevo hay que morir al pecado, al mal, al egoísmo, al odio, a la injusticia, al negociado, al soborno", dijo.
El obispo de la diócesis de Concepción, monseñor José María Rossi, apuntó en su mensaje al duro problema de las adicciones. También pidió una mejor distribución de la riqueza. "El crecimiento económico es evidente. Hay que pelear porque el producto del crecimiento se distribuya con más justicia", aseveró.
El Episcopado Argentino, por su parte, formuló un mensaje de inquietud por la situación social, que se evidencia en "la persistencia de la pobreza e inequidad".
En nuestra provincia, aunque sin remarcar la responsabilidad del Estado en la cuestión, el obispo Luis Urbanc puso el acento en la problemática del aborto. Para el dignatario, fue preferible apelar a la moral antes que a la problemática de la falta de educación sexual o la pobreza.
“No podemos negar las dificultades que presenta a la futura mamá un embarazo no querido o con dificultades. Sólo partiendo del estatuto ontológico y ético del embrión humano, se puede afrontar con justicia esta situación. Habrá que acompañar este embarazo, o incluso pensar en una adopción, pero nunca el camino del aborto” dijo el prelado.