Luego de presentar la orden judicial, el juez de Paz empezó a sacar todo lo que se encontraba adentro de la casa junto al personal que estaba con él.
Luciana, una de las jóvenes damnificadas, dijo que le solicitaron ingresar a la vivienda, lo cual les fue negado. El desalojo se produjo ayer en Villa Dolores en el departamento Valle Viejo, con agresiones, risas e insultos por parte del juez de Paz y sus acompañantes.
El padre de las jóvenes falleció en febrero del año pasado y sus hijas desconocen la situación de propiedad de la vivienda, ya que todo lo manejaba el hombre fallecido junto a su abogado. Ayer se presentó el supuesto propietario, Pablo Romero, quien acompañó al juez de Paz en el momento del desalojo.
Además, la joven hija del fallecido dijo que el abogado tiene todos los papeles. El letrado se lavó las manos prácticamente cuando las jóvenes sufrieron este problema con la Justicia. “Nos dijo que nos arreglemos nosotros, que él había hecho trato con mi papá y no con nosotros, siendo que todo este tiempo nos estaba diciendo que nos quedemos tranquilas que la casa no nos iban a quitar”, manifestó Luciana.
Ahora su hija de tres años, su sobrino de cinco meses, su hermano de 11 años, su hermana de 15, un hermano de 16, otros dos hermanos y la propia Luciana de 19 años quedaron en la calle, con una carpa y sus pertenencias bajo un nylon.