domingo, 5 de diciembre de 2010
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Un nuevo incendio se ha iniciado durante esta semana en los cerros de Andalgalá. La gente que los provoca “para que crezca nuevo y robusto pastizal” parece no entender el daño que ocasiona al ecosistema y los riesgos a que expone a una comunidad. Si se desata una gran tormenta en el verano, toda la tierra suelta que queda de la quemazón desciende a los cauces de agua, produce serios riesgos de aludes y destruye sin retorno la flora y la fauna del lugar.
Como ejemplo valga mencionar lo ocurrido en La Cébila hace algunos años y que a duras penas y a media máquina, la naturaleza está volviendo a florecer.
Entonces nos preguntamos: ¿estos incendios intencionales, favorecen a la naturaleza o son el producto de una mente enferma de piromanía?