Cuestión de seguridad (para que nadie vaya preso)

Andalgalá ©- Desde la Delegación local de la Subsecretaría de Seguridad de la provincia y con la firma de su titular Leyla  Fuentes, nos ha llegado un comunicado en el que se intenta difundir medidas concretas para cuidar de la seguridad pública y personal, acercando a la comunidad, algunos consejos prácticos.
martes, 7 de diciembre de 2010 00:00
martes, 7 de diciembre de 2010 00:00

Reza el texto: “Cada vez que compramos cosas robadas estamos promoviendo el delito. Cada vez que nos estacionamos mal o tiramos basura en las calles, contribuimos a crear el ambiente propicio para la inseguridad.

Si sufrimos un delito y no lo denunciamos, estamos generando otro.

El delito más común en Andalgalá es el hurto que pueden evitarse  eliminando los excesos de confianza.

Si observa a alguna persona con actitud sospechosa cerca de su domicilio, llame de inmediato a la policía. Hay que desterrar el “no te metás”. Sea solidario y recuerde que lo que le pasa hoy a su vecino, mañana le puede pasar a usted.

La Ley castiga:

* a quien comete un delito.

* a quien transporta elementos robados.

*a quien compra elementos robados.

* a quien viola domicilios con intenciones de robo”.

Como iniciativa de prevención nos pareció buena la idea y tiene razón en todo lo que dice, solamente que cuando llamamos a la policía, rogamos a todos los santos que alguien atienda el 101 para luego tardar horas en llegar alegando distintas razones, como la falta de móvil, combustible o personal. Cuando al fin llega, los efectivos –salvo honrosísimas excepciones- no se apean del vehículo y lo único que hacen es decir que “haga la denuncia”.

Consumado el hecho, los oficiales reciben la denuncia que dormirá el sueño de los justos hasta que desde Fiscalía les soliciten el expediente. (A todo esto, los delincuentes se “tomaron el raje” cómodamente).

Luego viene, al cabo de unas diez semanas, la ronda de testigos de cargo y de descargo para que al final nadie vaya preso y una sensación de impunidad e indefensión jurídica queda en la boca de los pobres andalgalenses, que se quedan mascullando la bronca con la Fiscal Martha Nieva porque saben que es quien protege a los delincuentes “porque, pobrecito, le tengo lástima”.

Hablamos reiteradas veces con los uniformados de distinto rango y las opiniones son coincidentes: se encuentran atados de pies y manos, ya que el nuevo rol de la policía democrática es el de “auxiliares de la justicia”. Ni siquiera pueden actuar “de oficio”.

Eso está muy bien, pero el delito crece cada vez más, los delincuentes roban impunemente, las denuncias se apilan en cientos, y las celdas están vacías desde hace mucho tiempo.

Se deben extremar las medidas de seguridad domiciliarias, pero la población debe recuperar su confianza en la justicia, como institución y como valor para logra la armonía que necesita para vivir.

Si ello no ocurre y los magistrados –especialmente Nieva- siguen siendo permisivos e indolentes, no se sabe qué puede esperar Andalgalá.

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