Resulta particularmente grato poder efectuar apreciaciones sobre un asunto de esta naturaleza que refleja, ante todo, el accionar de dos jóvenes que se han sometido a una disciplina singularmente exigente que se ha visto premiada con señalados éxitos en numerosos e importantes concursos en los cuales Paula y Lucas se han consagrado como notables exponentes de la danza tanguera.
No sin esfuerzo han llegado al lugar que ocupan en la actualidad. Y lo han hecho sin ningún apoyo oficial, “a puro pulmón” apoyados –los dos-, en un entorno familiar absolutamente dispuesto a colaborar con sus hijos sin retaceos de ninguna naturaleza; los frutos de ese conjunto de esfuerzos y no pocos sacrificios están a la vista y pueden ser exhibidos con legítimo orgullo pero con ademán de humildad. Como hacen los grandes.
Se rescata –también y en hora buena-, el gesto de la legisladora Silvina Acevedo para quien no pasó inadvertido el accionar de esta pareja de artistas catamarqueños que. siendo parte del pueblo, son distinguidos por una representante del pueblo que hizo escuchar su voz en el ámbito legislativo que le es propio y en el cual obtuviera general apoyo de sus pares.
Gestos como el que motiva estas líneas son dignos de aplauso, Cabe esperar - también-, que sean imitados por otras instituciones del medio.
Sean estas líneas portadores del aplauso sincero de quienes confiamos en el accionar de los jóvenes en distintas disciplinas. Y para Paula y Lucas nuestro deseo de que sigan los éxitos. Se lo merecen.