La información suministrada por la comuna capitalina indica que diez licencias serán otorgadas a taxistas y otras diez a remiseros.
Acertada disposición por parte del municipio que pondrá fin a una serie de padecimientos que afectan a las personas que se movilizan en una silla de rudas o que se apoyan en un aparato que les permite caminar por sus propios medios.
En la actualidad y es lamentable señalarlo, hay conductores que no detienen la marcha cuando sus servicios son solicitados por una de esas personas. Ven la silla de ruedas y pasan de largo o miran para otro lado.
En cierto modo esta actitud se justifica: para atender a una persona con silla de ruedas el conductor debe descender del vehículo, abrir el baúl, acomodar la silla previamente plegada, cerrar el baúl y reiniciar la marcha. Procedimiento que deberá repetir al llegar a destino y que suele cumplirse estacionado en doble fila u obstaculizando el tránsito vehicular que no trepida en hacer notar su fastidia a fuerza de bocinazos.
Sería injusto no mencionar a los conductores amables, solidarios, que no tienen ningún problema a la hora de trasladar a un discapacitado con su silla de ruedas y se muestran satisfechos de poder atender a esos viajeros.
Los nuevos autos tienen puertas corredizas a los costados y en uno de ellos funciona una rampa retráctil por la cual asciende o desciende el pasajero con su silla de ruedas o con el caminador.
La operación de ascenso o descenso se ve favorecida en sumo grado y prácticamente no hay diferencia con los autos comunes en lo tocante a demoras para el acceso de los pasajeros.
Cabe desear que estos autos entren en servicio a la mayor brevedad. Hay un importante número de personas que se verán favorecidas por este servicio muy difundido en otras ciudades pero que en San Fernando del Valle de Catamarca será una novedad digna de aplauso.