Las inequidades de las tarifas de los vuelos de Aerolíneas Argentina vienen siendo cuestionadas en diversos ámbitos, al extremo que los reclamos se institucionalizaron cuando llegaron al Congreso Nacional.
Por supuesto, en Catamarca, nada, como en tantos otros problemas que afectan a los ciudadanos. Si en el Congreso Nacional, donde legisladores de distintos puntos del país cuestionan las inequidades en los costos de las tarifas.
Por ejemplo, un vuelo Buenos Aires-Catamarca tiene un costo de $ 698,85 mientras que a Ushuaia el costo de $ 672, siendo que desde Buenos Aires a Ushuaia hay una distancia de casi 3500 km, mientras que desde Buenos Aires a Catamarca la distancia es de 1200 km; una diferencia en kilometraje que no se refleja en la tarifa.
Las mismas diferencias en las tarifas, desproporcionadas claro, perjudican a ciudadanos de otras provincias. A Jujuy, por ejemplo, un vuelo tiene un costo de $ 806, y la provincia norteña queda a una distancia de 1500 kilómetros desde Buenos Aires, la mitad que a Ushuaia.
Obvio, no se trata de reclamar un aumento para las tarifas a Ushuaia, se trata de resaltar solamente las enormes inequidades y las diferencias entre los reclamos de los gobiernos o las fuerzas políticas de las provincias.
Hay otro ejemplo más que muestra la inequidad y las diferencias de “gestión” de los gobiernos de las provincias. Un viaje Buenos Aires-Salta-Buenos Aires tiene un valor de $ 980,19, en tanto que uno Buenos Aires-Catamarca-Buenos Aires cuesta casi $ 1.400.
La inequidad es notable, porque la relación distancia-costo también es desproporcionada; como la política. Es que el gobierno de la provincia de Salta, por esa vocación por desarrollar el turismo que lo caracteriza, logró semejantes precios y además varios vuelos semanales.
Obvio, Tampoco es el caso de Catamarca; estamos mas cerca de Buenos Aires que Salta, pero la verdad es que Salta está mas cerca del mundo que nosotros; todo gracias a las gestiones de Catalina Krapp, la funcionaria preferida de Eduardo Brizuela del Moral.