A su vez, agregó que en el hospital local existe un par de médicos que se oponen fuertemente a la actividad minera y que el nosocomio ha dejado de ser funcional para convertirse en disfuncional. Exhortó a las personas a reflotar a la cooperadora que con el trabajo desinteresado y solidario, sacó de apuros a mucha gente sin recursos.
Consultada acerca del estado y funcionamiento del hospital, Pasarelli aseguró que por ejemplo, si una persona acude con un infarto, en Andalgalá no hay cómo salvarle la vida y debe ser derivado inmediatamente al San Juan. De lo contrario, se muere. Esas expresiones fueron suficientes para darnos la pauta del estado de decadencia en que se encuentra la salud de los andalgalenses por quienes nadie se preocupa, mucho menos el gobernador Brizuela del Moral, Mario Marcolli y el indigno senador Mario Scaltritti.
“Es como si en la institución existiera un claro vacío de poder, no ay conducción y todo es un simple “dejar hacer” para que no se haga nada”, terminó diciendo la anestesista antes de negar que desde el ministerio la habían “apretado” para hacerla callar, como se dijo alguna vez.