Estropeando el idioma

En los últimos tiempos hemos registrado el advenimiento de ciertos términos que son –lisa y llanamente-, “inventos” de personas que carecen de una cultura suficiente. Suelen ser calificados como “analfabetos funcionales”. Son individuos que saben leer y escribir  y expresarse –oralmente o por escrito-, con relativa facilidad. Pero en la primera de cambio, “muestran la hilacha”.
jueves, 26 de agosto de 2010 00:00
jueves, 26 de agosto de 2010 00:00

En el registro que mencionamos al comienzo de estas líneas figuran palabras tales como “presidenta”, “gerenta”, “ídola”. “genia” “sargenta”, “testiga”, etc.

Pero lo que nos hizo empuñar el teclado fue una crónica aparecida en el diario cordobés  “La Voz del Interior” en la cual el redactor –al referirse a una concejal (o concejala, que es indistinto) la denominó  “edila”.

Todos los términos que figuran líneas arriba tienen “género neutro”. Lo correcto es decir (o escribir) La presidente, la gerente, la ídolo, la genial. la sargento,  la testigo o la edil.

No nos consta pero nos comentaron que el conductor Marcelo Tinelli, al presentar a una artista en su programa, se refirió a ella diciendo que era “una genia, una ídola total”. La palabra “total” ¿Significa que hay “genias e “ídolas” al cincuenta por ciento? ¿O media genia”? ¿ O un cuarto de ídola?

Es evidente que los autores de estos atentados idiomáticos son personas –por lo general-, menores de 50 o 60 años, época en que comenzó a perderse el hábito de la lectura. A escribir y hablar correctamente se aprende leyendo y en nuestro tiempo había una materia denominada “Lectura”. Y leíamos todo lo que cayera en nuestras manos, incluyendo los avisos clasificados de los diarios donde se “inventa” una forma de redactar abreviada que para muchos resulta un jeroglífico. Algo parecido al “idioma” de los mensajes de texto de los celulares.

Que una persona del montón ( o del “colectivo” como le dicen ahora) incurra en gruesos errores idiomáticos no afecta de la manera en que lo hace un profesional de la prensa escrita o electrónica o del periodismo radial o televisivo en donde abunda el “dequeísmo” y pululan las “genias” las “ídolas” y las “edilas”.

Y así como se ha impuesto el término “presidenta”, no nos extrañemos si aparecen –por caso-, “sargenta” o “gerenta”.

Cuando se habla de crisis en la Argentina nunca advertimos que la grande, la enorme crisis, generadora de otras crisis, es la que se ha instalado –desde hace más de medio siglo-, en el área educativa.

Pero resulta más fácil mirar para otro lado. Y celebrar las torpezas que nos atropellan desde los medios de comunicación. De los mismos que están en conflicto con el gobierno pero no para mejorarlos, sino para utilizarlos como ariete en la campaña política que se viene.

Estemos preparados, pues, para registrar algún nuevo “invento” perpetrado por alguna “genia total”…  

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