Sin embargo, la realidad nos muestra que no solo la superan, sino que salen renovados y enriquecidos de esas circunstancias adversas. Esa reacción se denomina resiliencia, y se la entiende como “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas”.
Todos conocemos a alguien que ha desarrollado competencias a pesar de haber sido criadas en condiciones que aumentan las posibilidades de presentar patologías mentales o sociales. Por ejemplo Flavia (24), cuya situación de niña abandonada por sus padres en instituto social y que en la actualidad ha podido arribar a un titulo de psicopedagoga y trabajar con gran potencia.
Lo interesante de la persona con alta resiliencia es la posibilidad de haber creado verdaderos escudos protectores (mentales) contra fuerzas negativas, expresadas en términos de daños o riesgos, que atenúan así sus efectos y, a veces, transformándolas en factor de superación de la situación difícil.
Factores de riesgo: son todas aquellas características del entorno social, económico y natural, que aumenten la posibilidad de desarrollar desajustes psicosociales.
Factores protectores: son aquellas características que elevan la capacidad de la persona para hacer frente a la adversidad y disminuir la posibilidad de desarrollar descompensaciones psicológicas.
Individuos resilientes: son aquellos que al estar insertos en una situación de adversidad, al estar expuestos a un conglomerado de factores de riesgo, han desarrollado la habilidad o la capacidad de utilizar aquellos factores protectores para sobreponerse a la dificultad, crecer y desarrollarse adecuadamente, llegando a madurar como seres adultos competentes, pese a los pronósticos desfavorables.
LOS PILARES DE LA RESILIENCIA
Estos son algunos de los pilares en que maduran las características de la persona resiliente:
Introspección: capacidad de preguntarse a si mismo y darse una respuesta honesta, directa y utilitaria en la vida cotidiana. No se mienten a si mismos, ni encubren la realidad aunque sea dolorosa.
Independencia: saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas, de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Interactuar libremente con responsabilidad, honestidad y fortaleza.
Capacidad de relacionarse: habilidad para establecer lazos e intimidad verdaderos con otras personas, para equilibrar la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a los otros. Dejar de lado la envidia, los celos, el menosprecio, la discriminación. Utilizar a la igualdad como ente primero de relación social.
Iniciativa: gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más complejas.
Humor: encontrar lo cómico en la propia tragedia. Desarrollar el buen humor.
Creatividad: capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden.
Ética: extender el deseo personal de bienestar y riqueza emocional y económica a toda la humanidad y asimismo la capacidad de comprometerse con esos valores. En resumen BIEN COMUN. Este elemento ya es importante desde la infancia, pero a partir de los 10 años los padres deben fortalecerlo en sus hijos, los docentes en sus alumnos, los superiores en los subordinados.
Autoestima consistente: Base de los demás pilares y fruto de cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por parte de un adulto significativo.
LA RESILIENCIA ES LA NATURALEZA DINÁMICA.
No siempre se mantiene con la misma fortaleza el espíritu resiliente, a veces decae, preso de las embestidas del destino o de malas desiciones y puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Por eso el desanimo es solo una etapa a la que le seguirá otra mejor.
La resiliencia debe ser fomentada
A los factores temperamentales (nacimiento) se suman los factores ambientales, los cuales pueden ser adquiridos, promovidos y modificados. Cualquier adulto puede promover la resiliencia, ya que como tal tiene la responsabilidad de cuidar y proteger a niños y adolescentes, asegurarles afecto, confianza básica e independencia.
La resiliencia es una capacidad universal
Todos tenemos el potencial de desarrollar la resiliencia personal. Todos contamos con ciertos recursos que nos pueden ayudar a sobrellevar la adversidad. Nuestra tarea esta en desarrollar todas las señales de resiliencia y los recursos que poseemos, por mas débiles que aparezcan.
Conclusiones para líderes
Es importante entender la resiliencia como un proceso de superación de la adversidad y responsabilidad social y política, ya que la resiliencia puede ser promovida con la participación de padres, investigadores, personas que trabajan en el terreno implementando programas psicosociales, servicios sociales, los políticos y la comunidad. De esta manera, la resiliencia permite una nueva epistemología del desarrollo humano, en tanto enfatiza el potencial humano, no solo elaborar planes contra la pobreza, la marginalidad, el alcoholismo, sino planes enfocados en zonas libres de conflicto del ciudadano. Un enfoque en resiliencia permite que la promoción de la calidad de vida sea también una labor colectiva. La evolución se da en especie.
DR. BRUNO JEREZ
psicólogo-abogado
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