Sectores anti y promineros se aprestan a defender fervorosamente sus posturas y por de pronto hasta anoche había dos carpas. Una de ellas ocupada por tres personas pertenecientes a la Asamblea El Algarrobo que habían iniciado una huelga de hambre exigiendo que Agua Rica se retire de Andalgalá, consecuentes con el “ultimátum” que se anunció días atrás. En otro sector de la plaza, otra carpa apareció repentinamente, instalada por los desocupados que esperan ser incorporados por la empresa minera.
En una tensa situación ambos grupos se miraban de reojo y los ocasionales transeúntes esperaban que en cualquier momento “se armara” por sus antagónicos posicionamientos.
Oros focos de conflicto estallaron en distintos lugares de la ciudad y en los distritos, como en La Aguada en donde los habitantes del lugar exigía al Municipio la inmediata puesta en marcha de obras para la ocupación de la mano de obra desocupada del lugar. En ese conflicto, tuvo que terciar el secretario de Gobierno Ariel Giordani que procedía a la firma de un acta compromiso.
El clima se enrarece y los actores especulan con la cantidad de gente que se supone vendrá para participar del Rally que comienza mañana y en todos lados pretenden que los visitantes “sepan lo que verdaderamente ocurre en Andalgalá”, asegurando que deben recurrir a esa metodología ante la falta de respuestas por parte del gobierno Provincial que hasta el momento no se hizo notar.
Los andalgalenses comunes tienen miedo y comenzaron a enrejar sus viviendas ante la ola de comentarios que aseguran que hay muchos foráneos escondidos que llegaron exclusivamente “para hacer quilombo” (sic) en la pretensión de que se reedite lo ocurrido el 15 de febrero, fecha instituida como “fecha patria” por esa minoría que se arroga el título de “pueblo de Andalgalá”, cuando en realidad en su gran mayoría se trata de personas bohemias que están en el lugar, de paso y con fines claramente identificados por la gente.
En ese contexto cabe preguntar:¿El gobierno, está en condiciones de garantizar la paz social que tanto declama?
La primera –y única- voz oficial hasta el momento es un oficio firmado por el Juez Escipión Scidá que hizo lugar a una medida cautelar a favor de los empleados de Agua Rica.
Lo cierto es que los días pasan, los plazos se extinguen y Brizuela del Moral sigue sin aparecer ni dar instrucciones a sus funcionarios para que defiendan y protejan a los ciudadanos indefensos ante los ataques de los inadaptados, que ya son percibidos por la gente.
¿El foco del conflicto? La gente de Andalgalá quiere trabajar en la minería ya que en el estado no quedan lugares vacantes porque todos están ocupados por parientes y amigos del poder. En realidad, esta actividad es la única posible ante el estado de decadencia en que se encuentran los pueblos del interior.
El culpable de ello es Brizuela del Moral. Y la gente lo sabe, como sabe también que hoy, tiene la oportunidad de redimirse del olvido y el atropello de los que fue autor.