Puestos Camineros: ¿Destino de “castigados”?

Los episodios registrados hace más de veinte días atrás en el Puesto Caminero de la Ruta 33, instalado en proximidades del Aeropuerto “Coronel Felipe Varela”, cuando un conocido abogado del foro catamarqueño acompañado por una colega protagonizaron un serio incidente con personal destacado en esa dependencia policial, sirvió como disparador de un sinnúmero de cuestiones vinculadas con el funcionamiento de los denominados “Puestos Camineros”, resabios de los antiquísimos “portales” que controlaban el ingreso y egreso de personas en la Edad Media.
domingo, 29 de agosto de 2010 00:00
domingo, 29 de agosto de 2010 00:00

En los tiempos modernos, como “portales”, tenemos los aeropuertos y las terminales de ómnibus que en Catamarca no son objeto de la debida atención que merecen esos lugares.

La ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca cuenta con varios Puestos Camineros instalados en diversos puntos de acceso a la capital y según parece, presentarían muchos problemas que impiden contar con  un funcionamiento correcto de los mismos.

Desde cierto punto de vista los actuales “puestos” fueron edificados para reemplazar las históricas y modestas “garitas”, habitáculo monoplaza en sus orígenes, carente de servicios sanitarios y de comunicación.

A los efectos de justificar un accionar policial falto de acierto y profesionalismo, se deslizó la versión según  la cual a los puestos camineros destinan personal castigado por faltas de distinta gravedad. Se instala –subliminalmente-, el concepto  que ese personal carece de condiciones o aptitudes para desempeñar funciones muy especiales como las que requiere la atención de un “portal”.

Observando uno de estos edificios se advierte que no cuentan con espacio suficiente como para que trabajen varias personas. Al parecer, fueron diseñados y construidos para una o dos personas. La precariedad afecta a los sanitarios, a espacios adecuados para  proteger del sol o de la lluvia  al personal policial y a los ocasionales conductores sometidos a control. Sin mengua de que un representante del área de Turismo haga acto de presencia dando la bienvenida a los viajeros y suministrando folletería, como se hiciera –acertadamente-, en alguna oportunidad.

Supuestamente estos puestos estarían dotados de “vídeo-cámaras” para una efectiva vigilancia pero –según nuestras fuentes-, estos aparatos estarían fuera de servicio y sin miras de ser reparados. Tampoco cuentan con algún sistema de refrigeración o calefacción. No sería aventurado considerar que se trata –para el personal-, de un “trabajo insalubre”. Y un destino poco agradable.

Con relación a supuestos casos de efectivos destinados a estos sitios a modo de castigo, sería conveniente una desmentida por parte de las autoridades. Será positivo eliminar una suerte de estigma que afecta a estas dependencias.

Oportunas ampliaciones son asunto de urgente e imprescindible  necesidad. Al igual que un  equipamiento a tono con las exigencias  actuales no sólo en materia laboral sino en todo lo que tiene que ver con la prevención del delito. Sólo entonces será llegado el momento de exigir al personal destinado a los Puestos Camineros.  

 

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