SANTA MARÍA

Fallas técnicas que bloquean los bolsillos

En las últimas décadas los adelantos tecnológicos han dado lugar a profundos cambios en los usos y costumbres de la gente. Tal vez haya sido en la década de los años ’40 cuando en los países más avanzados comenzó a difundirse la televisión y las primeras computadoras. 
viernes, 6 de agosto de 2010 00:00
viernes, 6 de agosto de 2010 00:00

Comenzaron –también-,  a funcionar los satélites y cual una gigantesca avalancha el planeta se pobló de artificios muy parecidos a verdaderos milagros. Todo por culpa de  alguien que descubrió los semiconductores, la miniaturización, las comunicaciones satelitales y una auténtica parafernalia tecnológica que ha envuelto al hombre actual de tal manera, que hoy, nadie concibe la vida sin un teléfono celular, sin un televisor, sin  Internet.  Y sin un custodio de nuestro dinero como son los cajeros automáticos. A través de millones de estos artefactos diseminados por el mundo podemos disponer de efectivo a cualquier hora del día o de la noche, En Catamarca, Córdoba, Mendoza, París, Estambul o Portugal. No importa el lugar: allí estará el aparatejo con nuestro dinero en su interior, a prueba de ladrones y estafadores, salvo algunas excepciones  en las cuales algunos traviesos tecnológicamente capacitados pueden escamotear dinero de un cajero automático. .

Si observamos uno de estos aparatos advertiremos que han sido diseñados y fabricados para  soportar las torpezas de algunos clientes poco habilidosos en materia de activar dispositivos automáticos. Por eso, tal vez, estos aparatos suelen descomponerse y requerir la intervención de un profesional para su reparación. Ello, sin perjuicio que las deficiencias en el suministro de la energía eléctrica que consumen los cajeros automáticos tenga algo que ver con las fallas y salidas de servicio que generan innumerables problemas en la población.

Que es lo que está sucediendo en la ciudad de Santa María en donde los dos únicos cajeros han dejado de funcionar. Por cierto, el Gerente de la sucursal del Banco Nación se limitó a informar la novedad y solicitar la presencia de un técnico. Podría ocurrir que esa persona se halle en Buenos Aires y su presencia en Santa María no se produzca con la urgencia que las circunstancias requieren.

Los santamarianos se quejan –y con sobrada razón-,  porque en su ciudad que es más grande –comparativamente y en número de habitantes-, que Cafayate en territorio salteño, sólo se cuenta con dos cajeros en tanto que los vecinos –con menos población-, tienen ocho cajeros automáticos.

No es motivo de estas líneas asignar responsabilidades o capacidad de gestión a las autoridades provinciales  en lo tocante a sus relaciones con las autoridades del Banco de la Nación pero es evidente que la institución bancaria carece de técnicos estratégicamente ubicados para solucionar estos problemas con la mayor rapidez.

Lo cierto es que estos aparatos son tan eficientes que, aún cuando se descomponen, no sueltan ni una moneda de nuestro dinero. De paso, queda demostrado que toda la tecnología del mundo, por más puntiaguda que sea, cuando falla necesita del concurso de un primitivo humanoide, adiestrado convenientemente, para solucionar los problemas. 

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