Sinónimos traídos de los pelos

“Astro  rey”, “círculo plateado”, “serpiente hídrica”, “líquido elemento”, “cinta asfáltica”, “circo hípico”, “foco ígneo”, “óbito” son algunas de las expresiones que a lo largo del tiempo se pusieron “de moda” en ciertas redacciones. Hubo tempos en los cuales parecía que los redactores se habían anotado en un torneo destinado a determinar quién inventaba mejor.
miércoles, 22 de septiembre de 2010 00:00
miércoles, 22 de septiembre de 2010 00:00

Obviamente, lo mencionado al comienzo se refiere al Sol, la Luna, un río o un arroyo, el agua, el pavimento de asfalto, un hipódromo, un foco de incendio y un muerto, por no citar otros despropósitos.

Los únicos sobrevivientes serían “cinta asfáltica” y “líquido elemento”.

El concepto de “cinta” sugiere un material muy delgado, de ancho variable y cuyo largo  puede ser de varios kilómetros y de gran flexibilidad. Como las cintas de cine. Sin olvidar las cintas patrióticas que se emplean en las inauguraciones cortadas con tijera. O la cinta aisladora para cubrir empalmes de conductores eléctricos o las cintas de seda  de colores que sirven de adorno.

El más incongruente y el más empleado es “cinta asfáltica” pues se lo relaciona con los abundantes accidentes de motociclistas.

Pero el asfalto no sirve para hacer una cinta. Se lo emplea para -en caliente y mezclado con ripio-. hacer pavimentos en calles y caminos.

El “líquido elemento” para algunos puede ser el vino pero para los peces es, indudablemente, el agua.

El rebuscamiento en la elaboración de material periodístico es, desde cierto punto de vista, una falta de respeto hacia el lector que no esta obligado a conocer, por caso, lo que es un óbito. Tal vez su nivel de conocimientos no sea muy elevado y esa terminología lo confunde y le desagrada.

No todos los que estén leyendo estas líneas habrán transitado por la enseñanza secundaria o la universitaria. Nuestro propósito, como escribas de un diario, es que lo que elaboramos sea leído y comprendido por una mayoría. Que nadie quede afuera del conocimiento que puede aportar una información periodística. No es motivo de estas líneas ocuparnos, por ejemplo, del “dequeísmo”, verdadera lacra que afecta a mucha gente.

Pero aspiramos a que el lenguaje que se utiliza en los medios sea el más clareo posible. Lo contrario, mal que nos pese, entra en la categoría de la tilinguería.

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