Todo habitante de esta ciudad conoce que el agua de dicho cauce se recoge para la potabilización y el riego, y que no ha trascendido la noticia de que repentinamente se haya secado. En ese caso, los domicilios no tendrían agua y las quintas, fincas y plantaciones estarían secándose.
De ser cierta la información, la población entera hubiera entrado en pánico porque se trata de la más importante fuente de provisión del líquido elemento.
Nos tomamos el trabajo de ir hasta el paraje La Toma, y pudimos comprobar que el Río Andalgalá está ahí, como siempre, con el mismo caudal en cuanto a calidad y cantidad, con lo que queda muy claro que algunos periodistas de Buenos Aires hablan por hablar, porque está de moda o por alguna otra causa inconfesable, acaso sin darse cuenta del perjuicio que ocasiona a este pueblo ante la inminencia de la nueva temporada estival.
Sería bueno que antes de hablar de Andalgalá, los que hablan, constaten “in situ” y chequeen la información. La mejor manera es, justamente, viniendo a Andalgalá.