El Jumeal sin agua ¿Y ahora qué?

Información conocida en la víspera sostiene que el nivel de agua en el dique El Jumeal se hallaría por debajo del límite necesario para que funcionen las bombas elevadoras. Sería la emergencia más grave que se registra en lo que el inolvidable Pistún denominara “el bidet mayor de Catamarca”.
viernes, 3 de septiembre de 2010 00:00
viernes, 3 de septiembre de 2010 00:00

Una obra pensada para almacenar agua de un cauce ambateño que actúa como colectora de aguas pluviales y las deposita en el correspondiente reservorio.

No caben dudas que en su época - más de medio siglo atrás -,  con una demanda muy inferior a la actual, El Jumeal pudo haber cumplido con su cometido en forma relativamente aceptable, siempre condicionado por las precipitaciones pluviales que lo alimentan.

Pero la ciudad creció espectacularmente. Podría decirse que decuplicó la demanda de agua potable ante la actitud pasiva de los responsables de proveer a la población de ese elemento imprescindible para la vida humana.

Se apeló a la perforación de pozos en busca de una provisión de agua relativamente segura pese a lo cual hubo pozos que acusaron elevados y peligrosos niveles de elementos no aptos para consumo humano y debieron cerrarse.

La panacea apareció a caballo de un acueducto destinado a traer agua del Dique de Las Pirquitas en cantidades  suficientes para terminar con el problema –por lo menos -, durante los  próximos veinte o treinta  años. 

Pero esa obra está parada porque la empresa encargada de ejecutarla no puede cobrar los certificados respectivos. Para eso no hay plata. Y la que hay se destina a otras cosas. Tal vez con el plan de desendaudamiento o con el préstamo de los doscientos millones de pesos aparezcan los dineros para afrontar este compromiso y posibilitar la continuación del acueducto y –consecuentemente- disponer de una mayor cantidad de agua para potabilizar.

Mientras tanto, hay alternativas. Comprar agua embotellada y utilizarla tanto para tomar mate como para ducharse, para lavarse los dientes o para lavar la ropa. Todo será cuestión de adaptarse a las circunstancias. Y disponer de la plata para comprar agua en botellas. Cuesta casi como la nafta súper. Y en las próximas elecciones haga gárgaras con agua embotellada y vote “a fondo”, “hasta el mango”.

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