“Capital de la impunidad”

Andalgalá © Es el mote que recibe la ciudad de Andalgalá, inventado por personas que no viven en ella y que desde lejos analiza el contexto. La gente que vive en la ciudad, sin dudas se hizo eco de tal nueva nominación y la hizo propia, a la luz de los últimos acontecimientos ya que todos, propios y extraños coinciden en asegurar que la justicia local está en mora con la sociedad. 
martes, 11 de enero de 2011 00:00
martes, 11 de enero de 2011 00:00

En mucha mora, tanta como para generar nuevos resentimientos ante diversas situaciones de injusticia, o mejor, de falta de justicia porque –aseguran esos propios y esos extraños- la señora Fiscal Martha Graciela Nieva no actúa como debiera o, para ser más explícitos, directamente no actúa dejando que los delincuentes se paseen muy orondos por las calles, concurran a los bailes, realicen viajes de placer y vuelvan cuando quieran e impidiendo que la policía actúe en el momento preciso, según expresiones de los propios jerarcas uniformados.

Martha Nieva, de cuya amabilidad nadie duda, tiene hartos argumentos para no encarcelar a los ladrones, arrebatadores, “sogueros”, patoteros y agresores. Sencillamente asegura que “pobrecitos…les tengo lástima” o “Pobrecito…ya tiene muchas causas…”, como si ello defendiera la majestad de la justicia como valor y como institución.

Todos dicen que la fiscal es “muy buenita” pero con ello no se soluciona la problemática social de Andalgalá, según lo aseguran los que de alguna manera han sido víctimas de estos delincuentes y han vivenciado la injusticia en carne propia, conociéndola como desvalor.

“No hay justicia”, asegura la población en general. Acaso tenga razón. Lo que sí hay es una enorme estructura burocrática que no contribuye para nada para lograr la armonía en esta convulsionada sociedad.

La fiscal es re buenita, pero Andalgalá necesita otro perfil en las personas que deben impartir justicia y poner a cada uno en el lugar en donde tiene que estar. Es dable destacar que muchos de los conflictos que hoy superan a la población, se deben justamente a esta inacción o a esta…lástima compulsiva de la magistrada.

Los que conocen a fondo la cuestión se animan a murmurar…” ¡Botellón, volvé! ¡Te perdonamos!”

 

 

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