Desde ayer, los habitantes de la ciudad se debaten en la impotencia porque saben que un mínimo de barro que llegue a la planta podría destruir la sofisticada estructura construida por CEOSA y el daño sería peor, pero también piensan en los hogares y comercios que no han tomado la precaución de juntar agua aunque más no sea para la higiene personal y de sanitarios.
Según una información extraoficial que seguramente se filtró desde el interior de la oficina, el corte será total y por, al menos tres días, que de hecho es todo un espanto.
Cabe aclarar que en el Valle del Conando en donde se asienta la ciudad de Andalgalá, está lloviendo desde hace casi 24 horas, que se suman a las permanente precipitaciones que caen en las cumbres y laderas de los cerros circundantes, lo que ocasiona el inevitable arrastre de esos sedimentos que llegan al Río Andalgalá a través de sus pequeños afluentes, con un material altamente perjudicial para la potabilización y aún para el riego. Anhelamos que los comerciantes no especulen se aprovechen de la situación para incrementar los precios de los envases con agua mineral.
Si hacemos un balance del año pasado y de lo que va del presente, creemos que los andalgalenses no ganan para sustos y que no les queda otras opciones que emigrar, encomendarse a todos los santos habidos y por haber o realizar una pueblada para que gobernador aprenda que cuando los pueblos se levantan y salen a la calle, realmente hacen tronar el escarmiento.
Claro que ese tronar llegará el 13 de marzo…al menos así lo asegura esta comunidad.