La casa se destruyó por completo mientras sus habitantes se salvaros casi por milagro, aunque debieron ser asistidos por personal del hospital local por pequeñas heridas pero más por el estrés que les produjo el impacto del meteoro.
Nosotros estuvimos en el sitio y pudimos comprobar el calamitoso estado en que quedó la humilde vivienda y compartir el sufrimiento de esta familia de apellido Álvarez, llorando sobre sus enseres adquiridos con arto sacrificio y en largo tiempo.
Pudimos comprobar también la furia de los elementos, solamente observando los postes quemados por el fuego del cielo. Supimos que varios candidatos autoproclamados acudieron al lugar para ayudar a esta gente, lo que nos pareció muy bien. Ojalá lo sigan haciendo después de las elecciones.
Según el Servicio Metereológico Nacional, las condiciones de extremos calor y humedad persistirán al menos hasta el domingo que viene por o que se prevén lluvias, chaparrones y tormentas eléctricas.
Como dato anecdótico es dable mencionar que luego de varios meses de sequía pertináz, el nevado del Aconquija, muestra sus nieves, antes eternas, hoy con singular esplendor, pero solamente cuando la cortina de nubes que lo cubre nos lo permite.