El asunto está en manos del Secretario de Gobierno Ariel Giordani, encargado del estudio de factibilidades, realizado por gente de la Universidad de Tucumán, cuyo costo sería algo superior al millón de pesos, suma que será extraída del Fondo de Regalías Mineras.
El proyecto será enviado en los próximos días al Concejo Deliberante para que se apruebe la partida correspondiente ya que por la suma necesita la aprobación del Cuerpo, para “dar comienzo ahora, y se termine en la otra gestión” dijo Perea.
Hasta que se resuelvan los intríngulis legales y desaparezca la desidia, la negligencia y la estupidez planteada por funcionarios y el párroco Rasgido, el templo es la viva imagen de la decadencia institucional de esta comunidad que de organizada no tiene demasiado.
A esta altura de los hechos, los ciudadanos andalgalenses quieren que se vayan pronto y aunque parezca eufemístico, desgranan los días en esta cuenta regresiva hasta el 10 de diciembre, asumiendo sentidas esperanzas en que Alejandro Páez traiga nuevos aires a la sociedad, harta de tanto oscurantismo.